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EN BÚSQUEDA DE LOS MAESTROS   MARCO VITRUVIO POLIÓN parte 33

#ARQUITECTURA
Orión queda debajo, en sentido oblicuo, oprimido por la pezuña de Tauro; su mano derecha sujeta la clava y la izquierda la levanta en dirección a Géminis.

 

 

 

Carlos Rosas C. / @CarlosRosas_C
carlos.rc@inperfecto.com.mx

Continuemos con el libro IX de los Diez Libros de Arquitectura, es por demás interesante, el conocimiento y manejo de la astronomía parecería en este momento para el oficio de la arquitectura un instrumento en desuso, sin embargo a lo largo de esta obra podemos obtener muchas pruebas de lo contrario.

 

El movimiento de los astros representa no solo una maravilla en el imaginario colectivo, la utilidad que representa se podrá comprobar a lo largo de este libro, Vitruvio ha legado su conocimiento no solo para el deleite, sino para todo aquel que desee interesarse y voltear al cielo para conectar y materializar el conocimiento.La observación y el estudio del cielo ha sido una disciplina que combina ciencia y mitología, Vitruvio hace hincapié que toda la explicación de este conocimiento ha de ser explicado por los especialistas en la materia, sin embargo hay que prestar interés por todo lo que nos rodea, al final del día el oficio de la arquitectura debe echar mano de todas las herramientas posibles para su materialización.

 

Nos acercamos al desenlace de una obra extraordinaria llena de conocimiento. Sigan con nosotros en el especial de arquitectura “En búsqueda de los maestros” sobre los Diez Libros de Arquitectura de Marco Vitruvio Polión.

 

 

LIBRO IX

CAPITULO QUINTO

LAS CONSTELACIONES MERIDIONALES

 

En primer lugar, la constelación del Piscis austral, orientada hacia la cola de la Ballena, se halla debajo de Capricornio. Entre la constelación de Piscis y Sagitario queda un espacio vacío. La constelación del Altar se extiende bajo el aguijón de Escorpio. En sus manos tiene Centauro una figura que los astrónomos denominan la Bestia. La Hidra se extiende a lo largo de Virgo, Leo y Cáncer y se enrosca retorciéndose a lo largo de un gran número de estrellas; levanta su cabeza mirando hacia Cáncer; sostiene la Copa en la parte intermedia de su cuerpo, en las proximidades de Leo; a la altura de la mano de Virgo alarga su cola en la que se halla el Cuervo. Las estrellas, que están situadas sobre el dorso de la Hidra, brillan con una misma luz.

 

CONSTELACIÓN DE PISCIS
CONSTELACIÓN DE VIRGO

 

 

Centauro se encuentra bajo la parte inferior del vientre de la Hidra, debajo de su cola. La Nave – llamada Argos- se extiende junto a la Copa y Leo; la proa de la Nave no es visible pero el mástil y los elementos próximos al timón sobresalen y sí son perceptibles.

 

CONSTELACIÓN DE ARGOS

 

La Nave y su popa están unidas al Perro, por el extremo de su cola. El Perro Menor aparece a continuación de Géminis, frente a la cabeza de la Hidra. El Perro Mayor va inmediatamente detrás del Menor. Orión queda debajo, en sentido oblicuo, oprimido por la pezuña de Tauro; su mano derecha sujeta la clava y la izquierda la levanta en dirección a Géminis.

 

CONSTELACIÓN DE ORIÓN

 

Junto a su base, el Perro va detrás de la Liebre, dejando un pequeño intervalo. Debajo de Aries y de Piscis está situada la Ballena; desde su misma cabeza aparece conformada una leve masa de estrellas en perfecto orden -en griego «harpedonae»- orientada hacia Piscis; a un gran intervalo de uno y otro Piscis, un compacto nudo de sinuosas estrellas llega a tocar la punta de la cresta de la Ballena. Bajo la apariencia de estrellas corre el Río que tiene su cabecera en el pie izquierdo de Orión. El agua que se derrama desde Acuario —según dicen— fluye entre la cabeza del Piscis austral y la cola de la Ballena.

 

 

De acuerdo con la teoría del físico Demócrito he ido exponiendo la configuración y la disposición de las constelaciones en el firmamento, como exponente manifiesto de la naturaleza y de la mente divina; exclusivamente me he referido a las que podemos observar y contemplar en su nacimiento y en su ocaso. Lo mismo que las dos Osas, que giran alrededor del polo, nunca se ponen ni se ocultan debajo de la Tierra, exactamente igual sucede con las constelaciones que giran en tomo al polo meridional, pues por la oblicuidad del universo quedan ocultas debajo de la tierra y ni aparecen ni se nos manifiestan en el este, en la parte oriental por ello, ignoramos por completo sus configuraciones, debido al obstáculo que supone la tierra. Puede servir de ejemplo la estrella Canope, totalmente desconocida en estas regiones, pero perfectamente identificada por los mercaderes que han viajado hasta los pueblos más lejanos de Egipto y hasta los confines próximos al límite de la tierra.

 

CONSTELACIONES DE OSA MAYOR Y MENOR

 

CAPITULO SEXTO

LA ASTROLOGÍA

 

He ido exponiendo el movimiento del firmamento en torno a la tierra, así como la disposición de los doce signos del Zodíaco y de las constelaciones con el fin de que todo quede suficientemente claro. De este movimiento del firmamento, de su curso contrario al Sol a través de los signos y de las sombras equinocciales de los gnomones se infieren las figuras de los analemas.

 

ANALEMA SOLAR

 

Los restantes aspectos que dimanan de la astrología, como las consecuencias que se producen en el devenir de la vida de los hombres por los doce signos, los cinco planetas, el Sol y la Luna, debemos dejarlos en las reflexiones calculadas de los Caldeos, pues es un tema específico de ellos toda la ciencia de los horóscopos, que les permite ofrecer una explicación de los hechos futuros y pasados, basándose en cálculos astronómicos. Los pueblos, que descienden de los Caldeos, nos han legado sus descubrimientos, en los que se destacan su ingenio y su intuición. En primer lugar, señalamos a Beloso que se estableció en la isla y en la ciudad de Cos, donde abrió una escuela para enseñar esta ciencia. En segundo lugar, a sus discípulos Antípatery Atenodoro, quienes nos dejaron una razonada teoría de los horóscopos, basada no en el momento del nacimiento, sino en el momento de la concepción.

 

Tales de Mileto, Anaxágoras de Clazomene, Pitágoras de Samos, Jenófanes de Colofón y Demócrito de Abdera elaboraron unas teorías, dentro de la filosofía natural, sobre las causas que controlan la naturaleza y sobre la manera cómo plasman sus efectos. Apoyándose en estos descubrimientos, Eudoxo, Eudemo, Callipo, Metón, Filipo, Hiparco, Arato y otros muchos descubrieron la manera de predecir el nacimiento y el ocaso de las constelaciones, basándose en unas tablas de bronce que contenían   pertinentes         observaciones astronómicas -la astronomía es una parte de la astrología-; todos sus hallazgos y todas sus explicaciones las transmitieron a la posteridad.

 

CONSTELACIONES ZODIACALES

 

Debemos admirar sus conocimientos científicos, pues pusieron en ellos tal interés que parecen poseer una inteligencia divina para predecir los accidentes meteorológicos futuros, antes de que sucedan. En fin, debemos dejar en sus manos estas cuestiones por el esmerado cuidado y la atención que pusieron en ellas.

 

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