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Kung Fu Panda 2 la secuela perfecta

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¿Quién dijo que una secuela no puede ser original y exitosa al mismo tiempo? Acompáñame en esta reseña sobre una de las mejores secuelas del cine animado: Kung Fu Panda 2

 

 

Eric Nisadó / @ericnisado
nisadobenitez@gmail.com

 

Trece años atrás, después de éxitos como Shrek y Madagascar, DreamWorks pondría su nombre en alto una vez más con una nueva historia sobre un panda con el sueño de aprender artes marciales: Kung Fu Panda conquistaría al público y a la taquilla, rindiendo un homenaje a las películas de artes marciales y fungiendo como la película familiar predilecta del 2008. Tan sólo un año después se anunció su secuela y para mayo de 2011 Kung Fu Panda 2 llegó a los cines de todo el mundo. Hoy, a 10 años de haber visto la luz, sigue siendo un ejemplo perfecto de cómo hacer una secuela increíble.

Permíteme comenzar recordando lo que hizo genial a la primera película: Kung Fu Panda creó un mundo hermoso en la antigua China, presentó personajes de gran carisma como sólo DreamWorks lo sabe hacer, nos inspiró a creer en lo especial dentro de nosotros mientras nos hacía reír a carcajadas; todo aquello envuelto en una animación bellísima y un soundtrack más que memorable. La secuela supo comprender dichos aciertos y utilizarlos para entregar una continuación que superó toda expectativa; lo que había comenzado como una entretenida comedia familiar hoy nos hacía vivir un viaje de profundas enseñanzas.

Como toda buena secuela, Kung Fu Panda 2 se dedicó a expandir su universo tanto en lo espacial como en lo emotivo. La acción está presente para mostrarnos la evolución del grupo, el paso del tiempo es notorio y te sientes bien por haber atestiguado el pasado para experimentar el crecimiento del ahora. Los personajes que conocimos en la entrega anterior han cambiado y crecido pero sin perder el carisma por el que les tenemos tanto cariño: Po y los cinco furiosos fortalecen su relación mientras nos demuestran su increíble trabajo en equipo, el maestro Shifu continúa guiando al guerrero dragón en su camino porque nunca se deja de aprender, agregando que aquí nos presentan pistas sobre el pasado del panda que nos intrigan y desencadenan toda la historia. Lord Shen es el nuevo villano de ésta película, amenaza con extinguir el Kung Fu y conquistar toda China, además de representar un doloroso recuerdo en la vida de Po y atacar directamente a sus heridas, así, la conciliación con el pasado será la gran lucha del guerrero dragón en esta aventura. 

Es muy difícil no empatizar con las grandes preguntas de ésta entrega: ¿quién soy y de dónde provengo? La búsqueda de la paz interior involucra sufrimiento y fracaso; Po busca respuestas y cuando las obtiene aprende a dejar ir aquello que nunca estuvo en sus manos, un contraste interesante con Shen pues él no pudo perdonar a sus padres por exiliarlo y trató de llenar a Po con esa misma culpa y resentimiento. Lograr un equilibrio entre la acción emocionante, la comedia y los temas profundos de la identidad sin entorpecer el ritmo de toda la trama es un logro que debemos aplaudir a los guionistas Jonathan Aibel, Glenn Berger y Charlie Kaufman. 

No quisiera obviar que la animación en la película es un total deleite: los paisajes y las nuevas locaciones encajan en lo que ya conocíamos al mismo tiempo que nos llevan a lugares que no habíamos visto nunca, el color y la fotografía superan lo visto en la anterior (un mérito increíble), los diseños de los nuevos personajes resultan maravillosos y cada escenario se nota minuciosamente construido. Describir la belleza del soundtrack de Hans Zimmer y John Powell es complicado, funciona como el perfecto elemento aleccionador de todas las emociones en cada escena; puede ser de una profunda paz o volverse agresivo y amenazante, se vuelve festivo, gracioso y también triste, simplemente una banda sonora espectacular.

Esta secuela fue hecha con un profundo respeto y aprecio a su antecesora, su naturaleza tan amigable la hace perfecta tanto para pasar un buen rato como para experimentar una aventura emotiva que nos ofrece momentos de valioso aprendizaje. Me pone feliz saber que estoy hablando así sobre una película contemporánea y familiar, siempre es satisfactorio saber que las buenas historias continúan contándose, Kung Fu Panda 2 nos demuestra el valor innegable de la animación como formato para contar historias igual de válidas y entrañables como el cine live-action y enseña con el ejemplo que crear secuelas exitosas y geniales no es imposible.

 

Tu historia podrá no tener un principio muy feliz, pero eso no te convierte en quién eres, sino el resto de tu historia: quien tú decidas ser.”
-La Adivina a Po

 

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