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Cuba recibe con pesar la muerte de Maradona, gran amigo de Fidel Castro

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Cuba recibió con pesar en sus medios estatales y en redes sociales la noticia de la muerte del astro del fútbol mundial, el argentino Diego Armando Maradona.

 

 

EFE

 

Cuba recibió con pesar en sus medios estatales y en redes sociales la noticia de la muerte del astro del fútbol mundial, el argentino Diego Armando Maradona, que residió en el país por largas temporadas y entabló una fuerte amistad con Fidel Castro.

 

Tras conocerse la muerte de ‘el Pelusa’, a los 60 años por un fallo cardiorespiratorio, los medios estatales rememoraron sus visitas al país, la primera en 1987. Desde entonces mantuvo una relación de amistad y admiración recíprocas con la isla, que le llevó a repetir viajes y estancias.

Maradona, considerado uno de las más grandes leyendas del fútbol mundial, eternamente identificado como el número 10 de la selección argentina, entabló desde aquel momento una estrecha amistad con el líder histórico, de cuya muerte se cumplen hoy precisamente cuatro años.

El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, escribió en un mensaje en Twitter: “triste noticia, Maradona, el Pibe de Oro, jugador único, amigo de Fidel, ha muerto. #Cuba lo siente y le recordará siempre como el sincero amigo y el virtuoso futbolista que fue. Nuestras condolencias a familiares y amigos”.

“25denoviembre, día doblemente doloroso: cuatro años sin la presencia física de #Fidel y hoy se nos va #Maradona. Amigos hasta en la eternidad, ellos nos inspiran todos los días”, señaló en otro tuit de su cuenta el gobernante cubano.

Muchos internautas cubanos también expresaron su conmoción y su pésame en las redes sociales, algunos de ellos publicando fotos antiguas con Maradona, que durante algunas de sus estancias en la isla disfrutó de una prolífica vida social.

Su última visita a Cuba fue en diciembre de 2016, cuando asistió a los homenajes fúnebres dedicados a Fidel Castro, de quien dijo era su “segundo padre” y lo calificó como “el máximo guía” a nivel global porque “podrían haber muchos jugadores, pero él era el líder del equipo mundial de los políticos”.

El campeón del mundo de 1986 declaró en esa oportunidad que “en un momento gris de mi vida, Fidel me abrió las puertas de Cuba. Él era quien me aconsejaba sobre lo que podía hacer”.

Además de amigo personal de Castro, Maradona siempre se manifestó como un gran admirador de la revolución cubana y llevaba tatuados los rostros de Fidel Castro, en una pierna, y del guerrillero argentino Ernesto Che Guevara, en un brazo.

Durante uno de los encuentros que mantuvo con Fidel Castro, el líder cubano regaló a Maradona una de sus gorras verde oliva con una dedicatoria de su puño y letra, mientras que el ex capitán de la selección argentina le obsequió con una camiseta con el número 10 en su espalda e igualmente dedicada.

En el año 2000 el líder cubano invitó y persuadió al ya retirado Maradona para que ingresara en el centro internacional de salud La Pradera, una reconocida institución habanera especializada en rehabilitación neurológica, ortopédica y cardiovascular, para tratar su adicción a las drogas.

En ese momento el argentino atravesaba una crisis por una sobredosis que derivó en una cardiopatía severa, por lo que permaneció varios meses en la isla en tratamiento para vencer su adicción a la cocaína.

Una recaída provocada por una grave crisis cardiorrespiratoria hizo regresar a Maradona a Cuba en 2004 para retomar su rehabilitación en el CENSAM, una institución médica que le mantuvo bajo un régimen de “comunidad cerrada”, más restrictivo que el ambulatorio de “La Pradera” que le permitía cierta libertad de movimiento.

Las visitas del futbolista fueron recurrentes e incluso en 2005 viajó a La Habana para cumplir uno de sus sueños: entrevistar a Castro para una de las emisiones de su programa “La Noche del 10” en la televisión argentina.

El último encuentro entre Maradona y Fidel Castro ocurrió en abril de 2013, cuando el líder cubano ya se encontraba retirado del poder y su reunión con el futbolista fue recogida en la prensa estatal de La Habana con una foto del “fructífero intercambio entre dos viejos amigos”.

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