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Calaverita Literaria a: Orlando Casanova

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A InPerfecto la muerte llegó, hasta calabaza con gusto llevó,
encontrándose a Orlando exclamó,
¡qué bueno que a InPerfecto llegó!.

 

 

Redacción InPerfecto / @InPerfectoMx
redaccion@inperfecto.com.mx

 

Calaverita a Orlando Casanova, de Carlos Rosas:

Nada en esta vida es personal
Doña Catrina se regocijaba
Mientras el Pronóstico del Tiempo Político con Orlando Casanova escuchaba
Visitar al Tiburón al Aire pensaba

Desde mi morada hasta la segunda del Tiburón escucharé extasiada.
¡Orlando Casanova, si estás escuchando!
¡ya eres parte de este momento!
Doña Catrina apareció con gran estruendo

Toma tus cosas que partimos enseguida
Desde la tierra de los muertos hasta tu columna escribirás
Después de todo a los transformadores aquí o allá aterrarás.
Casanova con mucha calma la ley revisaba

No me asusta Doña Catrina
El Estado de Derecho aplicaré
Implacable de la tierra de Inperfecto
con una orden de restricción te alejaré.

Triquiñuelas legales me sobran, alardeó Doña Catrina
Con una consulta popular mío serás
En el estado de derecho solo cree un inocente
Al fin que las mismas payasadas hace tu Presidente.

Aquí estoy esperando ya, si un argumento quieres
Jueces y Magistrados tengo comprados ya
Si nada tienes que ofrecerme
No te hagas del rogar que nada tienes para sorprenderme.

Te propongo algo mi estimada Catrina, Orlando Casanova reviró
Si en Inperfecciones me demuestras que la transformación existe
Con todo y mi resiliencia hago mis maletas y partiré triste.

En Inperfecciones un debate acalorado se dio
Doña Catrina con otros datos y un decálogo atacó
Al estilo de un demagogo la transformación defendió
Pero un ridículo inconmensurable fue lo único que cosechó.

Orlando Casanova como un gran jurista la transformación desenmascaró
Y a Doña Catrina ni la coma de su argumento le quedó

¡Hasta la próxima estimada Catrina! A leerme y escucharme te invito
En InPerfecto.com.mx, donde las noticias las hacemos gente como tu
Doña Catrina escucha y lee desde entonces con melancolía
Nunca se imaginó que por arrogante el Tiburón al Aire la revolcaría.

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