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López Obrador vindica nacionalismo de Cárdenas para su proyecto de país

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La labor de Cárdenas sentó las bases del llamado “milagro mexicano”, la etapa que va de 1940 a 1970 y que se caracterizó por un crecimiento sostenido y la transformación del país de uno rural a uno moderno.

 

 

EFE

Lázaro Cárdenas, uno de los estadistas mexicanos mas reconocidos por la historia, fallecido este lunes hace 50 años, se convirtió en un modelo a seguir para el presidente Andrés Manuel López Obrador por los ideales de justicia e igualdad, la expropiación petrolera y el reparto agrario que marcaron su gobierno de 1934 a 1940.

Participante y luchador en la Revolución Mexicana, Cárdenas (1895-1970) se convirtió, además, en un férreo defensor de la justicia y de la igualdad de derechos para todo el pueblo, demandas todas ellas vigentes y actuales con las que el actual presidente mexicano también pretende trascender.

El general, como llamaban a Cárdenas, por su formación militar, se convirtió en una figura clave de la historia política de México al impulsar importantes reformas en el país además de fomentar el indigenismo y respaldar la creación de instituciones educativas y culturales y la nacionalización petrolera.

La labor de Cárdenas sentó las bases del llamado “milagro mexicano”, la etapa que va de 1940 a 1970 y que se caracterizó por un crecimiento sostenido y la transformación del país de uno rural a uno moderno e industrializado.

Precisamente, sentar la bases de una transformación, la cuarta en la vida política de México, es el objetivo de López Obrador que en sus primeros dos años ha tenido como principal eje su combate a la corrupción y la austeridad republicana, un ejemplo de otro de sus referentes: el presidente Benito Juárez, quien estuvo en el poder varias veces entre 1858 y 1872.

Además, encabeza una cruzada para tratar de salvar las empresas estatales Comisión Federal de Electricidad (CFE) y Petróleos Mexicanos (Pemex).

También ha puesto énfasis en los programas sociales, los cuales, de acuerdo con el Gobierno mexicano, se estima que benefician al menos a 20 millones de personas.

En el caso de Cárdenas, además de presidente fue gobernador del estado de Michoacán (1928-1930) y fundador del Partido Nacional Revolucionario (PNR) en 1929.

En 1938 lo nombró Partido de la Revolución Mexicana y en 1946 fundó el oficialista Partido Revolucionario Institucional (PRI), que prácticamente gobernó México desde 1929 y hasta el año 2000 y de 2012 a 2018.

También fue Cárdenas quien abrió la puerta del país a unos 40.000 exiliados de la Guerra Civil Española (1936-1939).

López Obrador, por su parte, fue presidente del Partido de la Revolución Democrática (PRD) de 1996 a 1999 y posteriormente jefe de Gobierno de la Ciudad de México de 2000 a 2005.

Contendió tres veces por la presidencia de México en 2006, 2012 y 2018, las dos primeras por el PRD del que se separó en 2012 para fundar el Movimiento Regeneración Nacional (Morena) con el que ganó las elecciones del 1 de julio de 2018 y con el que llegó al poder el 1 de diciembre de ese año.

Desde su campaña electoral, López Obrador declaró en varias ocasiones que, de llegar a la Presidencia, no viviría en la residencia de Los Pinos, ahora Complejo Cultural, y su idea central fue despachar en el Palacio Nacional, sede oficial del Poder Ejecutivo y donde ahora vive.

Esa decisión, al parecer la tomó prestada del propio Cárdenas, quien en 1934 cuando llegó a la Presidencia de México el 1 de diciembre de 1934 decidió no vivir en el Castillo de Chapultepec, antigua casa presidencial, por considerarlo “demasiado ostentoso”.

“Un castillo no era la residencia de un presidente sino de un rey”, estimó en aquellos tiempo Cárdenas.

Entonces se instaló en lo que se llamaba “Rancho La Hormiga” en la primera sección del mítico Bosque de Chapultepec, que tras una serie de adecuaciones, entre ellas el cambio de nombre por Los Pinos, recuerdo de la finca donde conoció a su esposa, Amalia Solórzano, en Tacámbaro, Michoacán.

Esa misma razón fue la que esgrimió López Obrador, quien consideró que vivir en Los Pinos, que con el paso del tiempo se fue convirtiendo en una lujosa residencia, era demasiado para él que gusta de llevar una vida sencilla.

Además, dijo que no pretendía insultar a los mexicanos con su ocupación y una familia pequeña, integrada por su esposa Beatriz Gutiérrez Müller, su hijo Jesús Ernesto, de 13 años, y él.

Tras Cárdenas, prácticamente todos los presidentes hasta Enrique Peña Nieto (2012-2018) ocuparon Los Pinos, con excepción de Adolfo López Mateos (1958-1964), quien no dejó de vivir en su casa en el sur de Ciudad de México.

Este lunes, en el 50 aniversario luctuoso de Cárdenas, el Gobierno de México, a través de la Secretaría de Cultura, inauguró en el Complejo Cultural Los Pinos, la casa presidencial Lázaro Cárdenas.

Antes, el presidente López Obrador defendió el nacionalismo del Cárdenas, como un ejemplo para su proyecto de realizar la “cuarta transformación” del país.

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