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Luchadores, del cuadrilátero a trabajar en construcción por la pandemia

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El panorama se tornó difícil cuando las luchas tuvieron que parar en Estados Unidos por tiempo indefinido, debido a que sus únicos ingresos dependían de su trabajo en el cuadrilátero.

 

 

EFE

“Mascarita Divina”, uno de los luchadores con gran reconocimiento en México y Estados Unidos, tuvo que hacer una pausa en su carrera y cambiar el cuadrilátero por la construcción debido a la pandemia de COVID-19, la cual se ha alargado por meses obligando a suspender eventos masivos y espectáculos de lucha libre.

Para este enmascarado mexicano, el panorama se tornó difícil cuando las luchas tuvieron que parar en Estados Unidos por tiempo indefinido, debido a que sus únicos ingresos dependían de su trabajo en el cuadrilátero.

“Ganaba bien en las luchas, percibía un sueldo entre seis mil y ocho mil dólares por mes, pero con la pandemia me quedé sin trabajo. La vida de un luchador es muy demandante. Es del gimnasio a la arena; te dedicas de lleno”, dijo a Efe “Mascarita Divina”, quien emigró a Arizona hace tres años en busca de fama internacional.

Este luchador, que inició su carrera a los 17 años y quien trabajó con la empresa Triple A en las arenas mexicanas, fogueándose con “Tom Mix Junior”, “CZ Dizzy”, “Mini Abismo Negro” y “Gran Apache”, entre otros, temporalmente se dedica a la construcción mientras espera que los promotores vuelvan a buscarlo.

Aunque el trabajo variaba, añadió, los eventos para luchar en el país eran constantes. Recorrió los estados de Oklahoma, Texas, Colorado, Arkansas, California y Oregón, y estaba por firmar contrato en Canadá para presentarse como MD Rey, su nuevo nombre como luchador.

“Una semana antes de irme a Canadá el promotor nos habló para informarnos que se cerraron las fronteras. Todo se detuvo. Aguanté un tiempo con mis ahorros pero me di cuenta que necesitaba generar, y es cuando empecé a trabajar en la construcción”, refirió.

NOSTALGIA POR EL CUADRILÁTERO

Pese a que percibe buen sueldo, asegura que extraña los cuadriláteros y los entrenamientos en el gimnasio, ya que sus jornadas laborales son de 10 a 12 horas, lo que no le permite continuar con sus rutinas como luchador.

“Extraño el cuadrilátero; es mi forma de vivir. Tomar esa pausa ha sido difícil. Estamos esperando que los estados abran las puertas a las luchas y los promotores nos llamen”, indicó el también hermano del luchador “Mini Charly Manson”, quien enfrenta la misma situación en México.

Pero en los meses transcurridos desde que golpeó el coronavirus y se cerraron las arenas de lucha libre, los enmascarados en Arizona han salido a buscar nuevos trabajos. Algunos, para no alejarse del deporte que tanto los apasiona, han improvisado cuadriláteros en los patios traseros de sus casas.

“Super Horse”, quien trabaja en la construcción desde muy temprano hasta llegada la tarde, se dio a la tarea de armar un cuadrilátero en la parte trasera de su casa móvil en Avondale (Arizona), donde a otros luchadores realizan sus entrenamientos para no perder condición.

“Con esta epidemia tenemos más de seis meses sin acción, y uno extraña los aplausos y las sonrisas de los niños. Pero mientras conseguimos patrocinadores para que vuelvan a abrir las arenas, luchamos en el patio de la casa”, indicó a Efe el inmigrante, padre de cuatro hijos nacido en el estado mexicano de Guerrero.

Al igual que otros luchadores, “La Matadora”, madre soltera de cuatro hijos, también tuvo que hacerse de un trabajo extra para salir adelante durante estos meses de confinamientos por el coronavirus.

“Trabajo de forma temporal en una fábrica que hace cortinas, y medio tiempo apoyo en las calles a motivar a la gente a llenar el Censo, y aunque sabemos que la lucha no es bien pagada, es lo que nos gusta hacer”, dijo a Efe la enmascarada inmigrante, cuyo lema es “Soy lenta, pero aplastante”.

UNA LUZ AL FINAL DEL TÚNEL

Estados Unidos alcanzó este martes la cifra de 7.186.527 casos confirmados del coronavirus y la de 205.895 fallecidos por la enfermedad COVID-19, de acuerdo con el recuento independiente de la Universidad Johns Hopkins

Por su parte, el Instituto de Métricas y Evaluaciones de Salud, de la Universidad de Washington, calcula que para las elecciones presidenciales del 3 de noviembre Estados Unidos llegará a los 240.000 fallecidos y para el 31 de diciembre a los 370.000.

De acuerdo con las estadísticas, el panorama para los luchadores no es muy alentador, pero parece que ya se vislumbra una pequeña luz al final del túnel, ya que pequeños eventos están llevándose a cabo con un número reducido de espectadores.

“Apenas se está abriendo el mercado otra vez, pero con apenas 100 personas de público, cuando por lo regular la mayoría de los eventos son arriba de mil persona. Pero mientras esto pasa, no le hago el feo a la construcción”, afirmó el ahora MD Rey.

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