Ciudad de México

Drag queens cambian de trabajo por COVID y se hallan como camareras en México

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Enfundada en un vestido de infarto, Ronda Di ha dejado sus shows de drag queen en la mítica Zona Rosa de la Ciudad de México y hoy es camarera junto a otra de sus colegas en El Tijuana

 

 

EFE 

Enfundada en un vestido de infarto, Ronda Di ha dejado sus shows de drag queen en la mítica Zona Rosa de la Ciudad de México y hoy es camarera junto a otra de sus colegas en El Tijuana, un restaurante del centro histórico que busca romper esquemas, llenar un hueco que estaba vacío y dar trabajo al colectivo.

“Jamás había hecho este trabajo tan pesado. Nosotras le agregamos este plus que es para hacer que el cliente tenga un rato más agradable. Yo estaba acostumbrada a la vida nocturna pero cambiamos a horario familiar, dejamos los tragos (bebidas alcohólicas) por la comida porque el chiste es renovarse y seguir trabajando”, dijo a Efe Ronda Di.

Ella trabaja junto a Daniel Veytia, también drag, atendiendo las mesas de este bar restaurante presidido por un cartel de neón rosa con el nombre del local. Toda una declaración de intenciones.

Fuera del lugar hay varias mesas separadas por la distancia reglamentaria y sillas con respaldos de diversos colores y estampados. Dentro, paredes con recortes de revistas de personalidades representativas del colectivo como Paquita la del Barrio, Lady Gaga o Ana Torroja de Mecano.

El eslogan “lugar de ambiente donde todo es diferente”, como dice la canción “El Noa Noa” del icónico Juan Gabriel.

Y es que Luis Rivas y Osvaldo Valdés, los dueños del proyecto, con experiencia en la vida nocturna, han sabido encontrar algo que la comunidad reclamaba y que no se encontraba en la capital: un lugar “LGBT-friendly” con ambiente familiar.

“La Alameda Central (donde se encuentra) siempre fue lugar de encuentro gay pero estaba muy descuidado, estamos tratando de rescatar eso. También hay un ambiente diferente, no es como un club donde no puedes platicar”, expresó Rivas, a lo que Valdés añadió que “es más familiar porque puedes sentarte a hablar y no necesariamente bailar”.

El Centro Histórico de la Ciudad de México siempre ha sido un lugar de reunión para muchas personas del colectivo que buscaban expresarse libremente en otros locales como Marrakech Salón o La Puri.

Sin embargo, por la inseguridad que se ha dado en los últimos años -incluso décadas-, para muchos el Centro perdió afluencia de visitantes.

Por otra parte, la Zona Rosa está llena de clubes y, explicaron Rivas y Valdés, no era posible poner un lugar de estar características.

INCERTIDUMBRE PERO GANAS DE TRABAJAR

Aunque su horario es de 13.00 a 21.00 horas debido a las restricciones de la cuarentena en la capital mexicana, pretenden que cuando todo vaya regresando a la normalidad puedan colocar un escenario para que las chicas hagan sus “shows”.

Por el momento, con tan solo dos semanas de práctica desde que abrió el local, Daniel y Ronda están poniendo toda la carne en el asador para ser las mejores meseras de la zona, un trabajo que, confiesan, resulta agotador.

“Espero que podamos regresar a los shows pero ya van cuatro meses sin trabajo y era momento de ponernos a hacer algo. La cosa es no quedarse atrás, no se sabe cuándo regresen las discotecas, es tener ganas”, dijo Ronda, quien tiene 25 años y lleva tres años trabajando en el mundo del entretenimiento nocturno de la amplia vida gay de la capital mexicana.

Ahora, entre enchiladas, chilaquiles, tacos de cochinita y mezcales, Ronda y Daniel manejan las charolas (bandejas) con maestría y sorprenden gratamente a los clientes, algunos amigos y cada vez más curiosos y viandantes que disfrutan con esta nueva propuesta.

Rivas y Valdés están emocionados, ya que por ahora está yendo bien y poco a poco están logrando lo que pretendían, “rescatar cultura kitch popular mexicana, un concepto con platillos típicos mexicanos, coctelería, cervezas y postrecitos”, explicaron.

Y es que a pesar de la pandemia por coronavirus que remite lentamente -y cumpliendo con todas las medidas sanitarias- las mesas se llenan poco a poco y cada vez más personas se sienten atraídas por el concepto, que además también ayuda a dar visibilidad al colectivo drag sin necesidad de acudir específicamente a un lugar de shows en vivo.

Pronto las chicas tal vez puedan trabajar como camareras en el día y hacer sus espectáculos en la noche, bromeó Ronda Di, quien se siente muy agradecida con sus jefes y asegura que El Tijuana es un gran proyecto que va a salir adelante a pesar de las dificultades actuales por el coronavirus.

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