Editorial

LA CONCIENCIA COMO BASE DE LOS VALORES

#InPerfecciones
“La conciencia es como un vaso, si no está limpio ensuciará todo lo que se eche en él”.  – Horacio.

 

 

 

Maikel Ansted Hoffmann / @AnstedM
maikel.ansted@inperfecto.com.mx / maikel.ansted.hoff@gmail.com

 

Hablar de los valores es una cosa, pero vivirlos es otra historia.  ¿Realmente es tan difícil?  La respuesta es no.  Requiere cierto esfuerzo, concentración, perseverancia y sobre todo conciencia, pero no es tan difícil.  Con algunos pasos simples podremos lograr que la vida, sus acciones y la sociedad tengan como columna vertebral a los valores.

El hombre desde que es niño adquiere un sentido ético de lo correcto y de aquello que no lo es. Este sentido ético o conciencia no puede ocultarse a sí mismo, no puede callarse a lo largo de su existencia, aunque sí puede disfrazarse y justificarse a través de innumerables teorías y prácticas que se van inculcando hasta crear deformidades que en muchas ocasiones llegan al límite de la normalidad psíquica del hombre. Sin embargo, y en condiciones normales, el hombre conservará este sentido de la conciencia durante toda su vida y es el que transmitirá a sus hijos y a aquellos que le rodean.

La conciencia puede educarse. Puede educarse tanto en un sentido positivo o de la virtud, como en uno negativo o del vicio. Existe en el hombre una tendencia muy fuerte hacia el mal y, por consiguiente, la voluntad debe hacer un gran esfuerzo por dirigir la conducta hacia el bien, no hacia el egoísmo, sino hacia el sentido del amor.

Por otra parte, la conciencia individual se traduce generalmente en acciones que tienen trascendencia al individuo, es decir, en acciones de tipo social. El hombre no es un ser aislado, es un ser que vive y comparte su existencia con otros. Sus acciones repercuten en los demás y en la sociedad entera; decir que el hombre se pertenece a sí mismo es una gran falacia del propio egoísmo. El hombre es un ser abierto, es un ser comunitario.

El hombre conserva en sí mismo, como característica fundamental de su persona la libertad, que no es, como pretendían los liberales “un dejar hacer, dejar pasar”, sino que es el compromiso en la acción para el bien común. Este bien común se antepone a los intereses de tipo egoísta tan marcados con la sociedad en la cual vivimos.

¿Por qué existe una marcada diferencia en la sociedad actual mexicana en cuanto al sentir ético, si se supone que los Primeros Principios Morales rigen la conducta moral de todo ser humano? En gran parte por la deformación que impone el medio ambiente dirigido por una élite egoísta. Esta élite está empeñada en deformar el más profundo sentido moral a través de una filosofía egoísta.

La conciencia no es, la suma de las conciencias individuales; no es lo que piense la mayoría, ni lo que digan las estadísticas u otros sondeos de opinión que generalmente son manipulados y manipuladores. El hombre es libre de seguir los dictámenes de su propia conciencia aun cuando estos vayan en contra de la suma de la colectividad.

“A donde fueres haz lo que vieres”, no tiene ninguna validez en el campo de la ética. Por lo tanto, ninguna entidad, individual o colectiva, puede suplantar la propia conciencia, ni aún, cuando esto es importante aclararlo, la religión misma, que en muchas ocasiones se ha mostrado contraria a su propia responsabilidad ética.

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Saludos, un abrazo virtual.

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