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Confinamientos Alejandro Escuer, el arte de cultivar varios talentos

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A petición del reportero Cristóbal Torres, el flautista originario de la Ciudad de México, platicó cómo el aislamiento le ha permitido acercarse más a su instrumento.

 

 

Notimex
[A petición del reportero Cristóbal Torres, el flautista originario de la Ciudad de México, platicó cómo el aislamiento le ha permitido acercarse más a su instrumento y le ha exigido mantenerse en forma para continuar con su labor de intérprete y compositor…]

 

Trabajo mucho en casa, tengo que estudiar mis piezas para poder hacerlas en concierto. He mantenido mi dinámica de estudio para mantenerme en forma, esa parte no ha cambiado. La que sí ha cambiado es la convivencia familiar; se ha vuelto más intensa y más íntima. Como ya no hay oportunidad de tocar en vivo, he iniciado una serie de videos para flauta que se llama “Música desde el interior”; ya llevo cuatro videos y estoy haciendo el quinto. Cada semana estoy publicando uno.

Yo mismo estoy grabando los videos; he aprendido edición. Estoy con varias historias. Uso una grabadora digital porque soy locutor de un programa de radio en Opus 94.5 del Imer, el programa se llama “Música por descubrir”, sale todos los sábados a las siete de la noche, pero ahora por la contingencia lo están pasando a las ocho. Ese programa yo lo grabo en casa, algo que hacía incluso antes de la pandemia.

Con la grabadora digital registro el audio de lo que toco en la flauta y hago algunas tomas de video con mi teléfono. En cuanto al contenido, la música es mía, es lo que compongo. Primero hago varios ensayos, después elijo alguna esquina de la casa que me guste cómo se ve y ahí grabo audio y video al mismo tiempo.

Soy director de Ónix Ensamble, ahí tenemos un equipo que nos ayuda y todos lo compartimos a través de las redes. Ha tenido un muy buen resultado porque somos siete músicos asociados y cada uno está haciendo su video una vez al mes. Yo ya llevo cuatro, y todos hechos por mí mismo; eso me ha mantenido en contacto con el público, aunque de una manera mucho menos directa. Al menos queda ahí como un testimonio grabado.

También estoy haciendo ejercicio físico. Me ayuda bastante a despejarme. Antes iba al gimnasio, pero ahora no se puede, así que lo hago en casa unas cuatro o hasta cinco veces al día. Cuando iba al gimnasio, iba de tres a cuatro veces. En casa es diferente, son otras dinámicas. Creo que la mente tiene que estar en un cuerpo lo más sano posible, en las mejores condiciones, sobre todo cuando eres músico. Yo, que soy flautista, trabajo con el aire, con los pulmones y la postura; es un trabajo muy físico tocar, entonces debo estar en buena forma para mantenerme.

En estos días de tanto aislamiento sin conciertos, los músicos podrían dejar de tocar y abandonar un poco el instrumento; pero la verdad es que, en mi caso, ha sido un acercamiento muy intenso y especial el que he tenido con la flauta. Me gusta mucho y me ha ayudado bastante a sobrellevar estos momentos.

He aumentado la profundidad de ciertas investigaciones y de aspectos que tienen que ver con el descubrimiento de uno mismo; es una etapa para explorar lo que uno quiere y anhela, las cosas por las que uno lucha. He ubicado prioridades y valores, para mí eso siempre ha sido muy importante.

Hay muchos músicos que viven al día; gracias a la música el encierro ha sido menos arduo. Uno de los aspectos que tienen que ver con ese equilibrio no es solamente recibir sino también dar de regreso, es por eso que surgió “Juntos por la música”, para dar ayuda al gremio. Afortunadamente no es mi caso, soy profesor de la UNAM en la Facultad de Música, sigo dando clases en línea.

Tengo muchos alumnos, seguimos activos; los alumnos tienen que hacer sus videos, tenemos mucha gente cada semana; mantenemos un trabajo académico muy intenso, hay quienes están haciendo su tesis. Ya había dado clases en línea varias veces, pero no con esta intensidad, menos con grupos numerosos. Antes era un grupo de dos personas cuando mucho; pero ahora juntar nueve alumnos en una misma hora, y convivir como lo hacía en clase, es la primera vez que lo hago. La verdad es que es algo sin precedente.

Mi principal actividad es la música; pero todos los seres humanos tenemos varios talentos y es responsabilidad de cada uno saber cultivarlos, no sólo uno sino por lo menos dos o tres. He descubierto que, gracias a eso, cuando regreso a la música lo hago más despejado, con mucha más fuerza y ahínco; es como una especie de espacio alternativo que uno construye alrededor del espacio principal.

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