Sexualidad

Tardes de calor.

#Sexualidad
Cada fin de semana se espera con impaciencia, los días de reposo y Ricardo Martín Lemes nos da un pretexto sensual.

 

 

Rosario Aguilar / @rosariogaguilar
rosario.aguilar@inperfecto.com.mx

 

Caminar al fin de semana aunque sabemos que en algunos lugares el confinamiento sigue vigente, es importante que trates de llevar buena vida lo más cotidiana posible, y hacer de tus fines de semana sean únicos y placenteros, esa chispa de erotismo no debe de apagarse, hay que dar una pauta para extrañarse, mandarse mensajes sugerentes de lo que podrían hacer los días de descanso, si hay pequeños pueden convertir bla recámara en un campamento y dejarles lo necesario para que se diviertan y los “grandes” tener su propia expedición, anímate, cuéntanos qué otra idea se te ocurre para este fin de semana de pasión.

 

Del calor de mi brindis

A la deriva del viento,
Rodeado de rubias arenas,
Las horas caen una tras otra ante el verdor del desierto de tus ojos,
Ya ni la luna puede evitar el vértigo
que me produce esa infinita mirada a pesar de tocarla con el pensamiento,
Cómo un cielo preñado entre ilusiones y deseos,
Donde la caricia subyuga a la palabra no dicha,
Mujer que brotas como una gota de agua en mi árido desierto,
Eco flotante de mis noches,
Donde atravieso túneles y tu tembloroso puente flotante sobre el abismos de tus senos,
Más entre las miradas cómplices,
Nuestras bocas boyantes se aman sin tregua,
Endulzando el silencio ensordecido con el jugar de nuestras lenguas,
Labios ardientes,
Labios que se queman con la tinta de mis letras,
Más ver tus manos alzadas hacia el porvenir que alumbra el poniente de mi hombría,
Pura algarabía al sentir tus labios ardientes haciéndome entre tu boca gimiente,
Grande y valiente,
Más agasajada y erecta entre tu lengua,
Mi bondadosa hombría mese tu boca hasta rellenarla del calor de mi brindis.

  • Ricardo Martín Lemes
    Derechos de Autor ©️
    La Palma, Islas Canarias

 

Vuelan mis dedos

Entre los matorrales de las sombras,
Cómo leve polvillo de violetas,
Tenso como el parche de un tambor de flores vivas,
Y es que mirarte es como sentir nubes en mi pecho,
Eres esa gota de suave rocío en mis labios,
Eres ese amor tan bonito y dulce,
Tan deslumbrante y claro,
Tan soplo de arena de orilla,
Eres como ese encuentro de lazos desatados que dan vida,
Urdimbre lámpara alumbradora de las tinieblas,
Mi único templo de miel donde mi boca fragua fielmente,
Más a mí,
A mí llegaste igual que una traslúcida figura enviada desde un retablo del olvido,
Con mejillas escarchadas,
Hasta que mis labios dieron la luz a tus sombras errantes exhaladas por la boca de los vientos,
Más hoy en el sabor de mis labios eres mi caldero de estrellas,
Donde mis mercenarias yemas recorren tu cuerpo secreto,
Tu lujuria escondida,
Tus humeantes y ardientes hogueras,
Y ahondando en tus angostos callejones,
Empapo mis dedos de la felicidad de tú río,
Más ya mis dedos cargados por la dulce miel de tu vientre,
Vuelan mis dedos hasta deleitar nuestras bocas que se comen a besos.

 

 

Terciopelo azul (1986)

Dirección: David Lynch
Reparto: Kyle MacLachlan, Isabella Rossellini, Dennis Hopper, Laura Dern, Dean Stockwell.

País: Estados Unidos
Guion: David Lynch.
Música: Angelo Badalamenti.
Fotografía: Frederick Elmes.
Género: Intriga, erotismo.

Sinopsis:
Regresando a casa después de que su padre sufriera un accidente, Jeffrey Beaumont encuentra por el camino una oreja humana amputada. Alerta al detective de la policía John Williams, cuya hija, Sandy, es amiga suya. Ella le cuenta los detalles sobre una mujer sospechosa llamada Dorothy, que puede estar conectada con el caso que lleva su padre.

Apoyado por Sandy, Jeffrey inicia su propia investigación. Curioso por el caso, entra en el apartamento de Dorothy haciéndose pasar por un exterminador de plagas, mientras ella se distrae con un hombre. En un momento de despiste de Dorothy, Jeffrey le roba la llave de repuesto de la casa. Siguiéndole la pista, una noche llega al local donde canta Dorothy, que interpreta en ese momento “Blue Velvet”.

Jeffrey se marcha corriendo a su apartamento para seguir investigando, pero antes de poder salir, Dorothy ha regresado, encontrándole. La mujer empuña un cuchillo pensando que se trata de un acosador sexual, decidiendo ocultarle en un armario cuando llega al piso Frank Boot, con el que Dorothy mantiene una relación sadomasoquista. Después de su marcha, Jeffrey verá que ella quiere tener algo con él, viéndose envuelto en una particular relación con la sospechosa de su investigación.

 

#InPerfecto

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