Cultura

Teodoro González de León, artífice del paisaje mexicano

#Cultura
El arquitecto fue recordado en redes sociales por las diversas obras en las que colaboró, las cuales marcaron el estilo arquitectónico del país.

 

 

Notimex

En el 94 aniversario de su nacimiento, el arquitecto Teodoro González de León es recordado por el estilo impregnado en su obra, la cual lo llevó a ser considerado uno de los artífices más prolíficos y sugerentes del paisaje mexicano.

En redes sociales el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) destacó que el arquitecto mexicano “dejó una sólida huella en el paisaje capitalino. Su visión moderna hizo que realizara obras con una estética abstracta; por ejemplo, el Museo Tamayo. Su estilo se asemeja a la arquitectura prehispánica de Teotihuacán”.

Por su parte, el Canal 22 compartió un video en el que aparecen algunas de las construcciones que el arquitecto diseñó, tales como el Museo Universitario de Arte Contemporáneo, el Edificio 222 de Reforma, el Museo Tamayo de Arte Contemporáneo, el Auditorio Nacional y la Torre Arcos, por mencionar algunos.

TV UNAM recordó que el arquitecto “cimentó las bases de la arquitectura moderna en México” y que además fue “reconocido con el Premio Nacional de Artes en 1982 y en las Bienales de Bulgaria en 1989 y 1994, Argentina en 1989 y Brasil en 1994”. Para ahondar en su vida y obra, compartió el programa “Teodoro González de León, una vida en concreto”.

En tanto, en un comunicado, la Secretaría de Cultura y INBAL recordaron al destacado profesionista de la arquitectura, la pintura y la escultura, quien “siempre manifestó su disposición para trabajar por los demás, como el ser humano solidario que era”.

“Las ciudades se deben al azar, el diseño, el tiempo y la memoria”, decía Teodoro, además tenía la convicción de que “la arquitectura se hace en silencio” y que “el presente es lo que más debería interesar a un arquitecto, pues hacemos el futuro enfrentando al presente”.

 

Vida y obra de un grande

Teodoro González de León nació el 28 de mayo de 1926 en la Ciudad de México. La Escuela Nacional de Arquitectura de la UNAM fue su primera casa de estudios. En 1947 obtuvo una beca del gobierno francés y trabajó durante 18 meses en el taller de Le Corbusier; en este lugar formó parte de los equipos de trabajo para crear la Unidad Habitacional de Marsella y L’Usine Duval de St. Dié, Francia.

Regresó a México a finales de la década de los 40 y comenzó a desarrollar una actividad profesional ininterrumpida, primero en el campo del urbanismo y de la vivienda popular; posteriormente enfocado en los grandes edificios públicos y privados.

A la par de cultivar la pintura y la escultura, González de León fue autor de una arquitectura emblemática que comprende recintos como la Escuela Superior de Música del Centro Nacional de las Artes, el Museo Universitario de Arte Contemporáneo, la ampliación de la Alcaldía Cuauhtémoc, la remodelación de El Colegio Nacional, el corporativo Arcos Bosques, el Fondo de Cultura Económica y el Parque Garrido Canabal de Villahermosa.

Además de trabajar en solitario, diseñó, a lado de Abraham Zabludovsky, el Museo Tamayo Arte Contemporáneo, el edificio del Infonavit, El Colegio de México, la Universidad Pedagógica Nacional y la remodelación del Auditorio Nacional. Debido a su gran obra fue condecorado con algunos doctorados honoris causa y perteneció diversas asociaciones académicas mexicanas.

Por sus numerosas aportaciones recibió reconocimientos en México y el extranjero, tales como el Premio Nacional de Ciencias y Artes, la Medalla Bellas Artes del INBAL, el Gran Premio Latinoamericano de la Bienal de Arquitectura de Buenos Aires, el Gran Premio de la Academia Internacional de Arquitectura en la V y VII Bienales de Sofía, el Gran Premio de la II Bienal Internacional de Arquitectura de Brasil.

Con motivo de su 90 aniversario, en 2016, el INBAL le dedicó una serie de actividades durante las cuales el arquitecto afirmó: “Llevo más de 80 años aprendiendo la manera de vivir, la forma de ser. No he aprendido disciplinas: las he convertido en formas de vida. La lectura es una forma de mi vida; el dibujo, la pintura, la escultura; visitar las ciudades es una forma de vida; escuchar música y la arquitectura son una forma de vida; no tener ninguna religión es mi forma de vida”. Cuatro meses después, el 16 de septiembre, falleció a los 90 años de edad.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *