Cultura

Realidad virtual, posible futuro para las artes escénicas

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El coreógrafo suizo Gilles Jobin relató el trabajo que ha realizado hacia la transición digital.

 

 

Notimex
Por Ángela Anzo

Las nuevas tecnologías ofrecen posibilidades creativas para los artistas y los creadores escénicos, porque permiten construir nuevos escenarios y realidades; sobre ello habló este jueves el bailarín, coreógrafo y director Gilles Jobin (Morges, Suiza, 1964), en una videoconferencia virtual con Evoé Sotelo, directora de Danza UNAM.

Como parte de su participación en El Aleph. Festival de Arte y Ciencia, impartió la charla titulada “Arte y tecnología digital, realidad y cuerpo virtuales en tiempos de crisis por COVID-19”, en la cual refirió el potencial de los espacios digitales y cómo las herramientas para la captura del movimiento pueden jugar un papel importante en la representación y difusión de la danza contemporánea.

“No soy un nativo digital, he hecho la transición, pues he vivido el tiempo analógico y visto el cambio hacia lo digital, tengo curiosidad y no me quiero quedar atrás porque veo que en estas herramientas y gadgets hay cosas muy interesantes y un potencial impresionante para el desarrollo de nuevas narrativas en la danza y los lenguajes coreográficos”.

Indicó que las tecnologías han resultado ser excelentes herramientas para la creación, no como un fin en sí mismo, sino como medios para expandir la escena y propiciar nuevas experiencias en torno a los cuerpos, lo que se puede ver en trabajos como la instalación inmersiva “VR_I” (2017) y “Magic Window” (2019), entre otras; obras que han llevado a su compañía a presentarse en más de 40 sedes en América, Asia y Europa y prestigiosos festivales como el de Cine de Sundance, el de Venecia y la Bienal de Danza de Lyon y Brooklyn.

El artista, primer coreógrafo residente en el CERN (Organización Europea para la Investigación Nuclear), explicó que este proceso parte de un largo trabajo de investigación previo, en el que se explora la posición y aceleración de los cuerpos en el espacio a través de la captura de imágenes, para crear avatares de los bailarines que se pueden ubicar en cualquier entorno; tal como lo ha hecho con “Dance Trail” una aplicación para el teléfono móvil que permite llevar la danza a la casa, un parque o cualquier lugar.

En torno al futuro de este campo frente a los cambios en interacciones a causa de la pandemia, refirió que estos medios también permiten generar otras interacciones y—pese a lo que se podría pensar— muchos de ellos son realmente accesibles: “Creo que a los artistas no nos faltan ideas, estamos acostumbrados a trabajar con restricciones y lo que hay… Hay que renovar, cambiar el formato, habrá que encontrar otras formas para el futuro de las artes pero también en la vida cotidiana. Los artistas debemos tener curiosidad, preguntar y salir un poco de nuestra burbuja; la danza es más amplia que la danza”.

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