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Conecto con la Naturaleza desde mi interior

#InPerfecciones
El espíritu de la Naturaleza va más allá de donde creen ver nuestros ojos.

 



Alix Salas, Centro de Estudios Sophia
editorial@inperfecto.com.mx

Cuando hablamos sobre conectar con la Naturaleza lo más lógico es que debemos escuchar los pájaros que pasan cerca de nosotros, escuchar la lluvia cuando llueve, dar un paseo por algún parque o bosque cercano, cuidar una planta, incluso escuchar sonidos naturales en algún playlist.

Y esto es cierto, para poder conectar con ella tenemos que vincularnos físicamente: verle, olerle, sentirle… Pero también es cierto que no siempre es posible, pues a veces hay mucho ruido y pavimento en la ciudad, entorpeciendo nuestra conexión.

Sin embargo, el espíritu de la Naturaleza va más allá de donde creen ver nuestros ojos, pues el mundo natural comienza con nosotros mismos. Podemos conectar con ella desde que nos reconocemos como parte de la misma, que nuestro cuerpo recibe los alimentos, agua y aire que ella misma gesta y da para mantenernos vivos a todos los que le habitamos. Y si además  concebimos a nuestro cuerpo como el templo u hogar físico de nuestra alma o espíritu… Sencilla y naturalmente sentimos un genuino sentimiento de gratitud.

La gratitud es un sentimiento que viene desde nuestro interior y se expande hacia afuera, es una energía que nos vincula. Por lo que si le agradecemos a la Naturaleza todo lo que nos da: sonidos y vistas para emocionarnos y entrar en paz; sabores y olores para deleitar nuestros sentidos; es decir, alimenta nuestro cuerpo, pero también tiene el poder de alimentar y sanar nuestras emociones, nuestra mente y hasta nuestra alma, con el simple hecho de contemplarle, de escuchar su voz cuando nos habla… Entonces podemos vincularnos con ella desde un sentimiento más consiente, más espiritual. Y para conectar desde esa conciencia y ese espíritu es necesario reconocer en uno mismo y en nuestro alrededor la sacralidad.

Porque la tierra no solo es tierra, las plantas no solo son plantas, las rocas no solo son rocas, sino que hay una energía que lo impregna todo de vida, hay una inteligencia que estructura y equilibra; dirían algunos antiguos de Japón y América que hay espíritus dotando de Vida cada ser sintiente (desde el hombre hasta la montaña) y un Gran Espíritu que conecta y armoniza todo.

Entonces, si queremos conectar con la Naturaleza y no podemos salir al bosque o al mar, basta con cambiar nuestra mirada:agradecer que estamos vivos, agradecer y respetar por todo lo que nos brinda;  ver con unos ojos más conscientes, ver con el corazón; reconocer que formamos parte de un todo y entre todos estamos conectados, reconocer que somos Uno.

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