Ciudad de México

La soledad de la epidemia COVID-19 despeja el centro capitalino

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Este no es el fin del mundo, como dicen los tuiteros y facebuqueros en redes sociales. Pero, sin duda, parece que lo es. O al menos, la estampa roza a la imaginación.

 

 

Notimex
Por Gabriela Soto

Este no es el fin del mundo, como dicen los tuiteros y facebuqueros en redes sociales. Pero, sin duda, parece que lo es. O al menos, la estampa roza a la imaginación.

La ausencia de personas en el Zócalo. Tiendas departamentales y centros comerciales con las cortinas abajo en la avenida Francisco I. Madero; el Palacio de Bellas Artes sin visitantes que admiren su belleza y Alameda Central sin enamorados.

No. No es el fin del mundo. Es la emergencia sanitaria declarada por las autoridades de Salud que instaron a la población a quedarse en casa, pues de salir se enfrentan al contagio, a un virus invisible pero no menos peligroso: ha cobrado miles de vidas en el mundo, desde que apareció hace escasos cuatro meses.

La plancha del Zócalo de la Ciudad de México, punto histórico de concentraciones masivas, manifestaciones o entretenimientos, hoy luce casi vacía. El ruido del tráfico y los gritos a voz en cuello de manifestantes que dan la bienvenida al sitio están callados.

A lo lejos el silbato de un agente de tránsito, el motor de una patrulla de la agencia de seguridad, y un organillo. Y la sorpresa en una de las ciudades más pobladas del mundo, con más de ocho millones de habitantes: el canto de un ave.

Don Julio Flores de 60 años, bolero desde 1983 en una de las esquinas adyacentes a la explanada dice que nunca había visto la soledad en este sitio.

La epidemia del coronavirus ya hizo mella en la calle Madero. Las tiendas departamentales están cerradas: Bershka, Zara, Pull&Bear, Palacio de Hierro, Shasa, H&M, Julio, Musumo, Old Navy, Aldo Conti y Taf.

La mayoría de los centros joyeros dedicados a la venta de oro han bajado las cortinas, no sólo por las medidas sanitarias, sino por el temor a que les roben o asalten, como al local vecino, cuentan algunos de los locatarios.

Los menos son los comercios que ofrecen servicios a los transeúntes, principalmente las cadenas internacionales: McDonald’s, Burger King, Starbucks, MixUp, y Cielito Querido Café y Sanborns.

La tarde de este lunes se podía cruzar Eje Central Lázaro Cárdenas sin voltear a ambos lados. Uno de los cruces más complicados de la Ciudad de México está cerrado por la congregación de los comerciantes artesanos que solicitan al gobierno apoyos extraordinarios para enfrentar la crisis que se avecina. Sino fuera por ellos, los paseantes podrían cruzar fácilmente.

El enclaustramiento de la ciudad por la declaratoria de emergencia sanitaria es significativa: se ha reducido el tránsito de los automóviles en el primer cuadro. Lo mismo ha sucedido con los paseantes, empero, aún hay grupos e individuos que caminan por estas calles.

Hoy es de esos pocos días en los que los enamorados no caminan por la Alameda. O en que los niños no se bañan en las fuentes del Monumento de la Revolución. Es la soledad de la pandemia.

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