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LAGO DE TEXCOCO

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MUCHO SE HA ESCRITO DE LOS GRANDES SEÑORÍOS QUE EXISTIERON EN LA CUENCA DE MÉXICO, MUCHOS SE FUNDARON A ORILLAS DE LOS DIFERENTES LAGOS QUE CONFORMABAN EL VALLE DE MÉXICO.

 

 

Raúl González
gojimra@inperfecto.com.mx

MAH CUALLI TONALLI (BUENOS DÍAS)

MUCHO SE HA ESCRITO DE LOS GRANDES SEÑORÍOS QUE EXISTIERON EN LA CUENCA DE MÉXICO, MUCHOS SE FUNDARON A ORILLAS DE LOS DIFERENTES LAGOS QUE CONFORMABAN EL VALLE DE MÉXICO, UNO DE ELLOS FUE EL LAGO DE TEXCOCO… 

Lago de Texcoco

El lago de Texcoco fue parte de un sistema de lagos, localizados al noroeste del valle de México. La historia que ha llevado a la desecación de buena parte de la superficie de las masas acuosas que formaban parte del sistema dio comienzo en la época prehispánica. Por aquella etapa de la historia, los indígenas construyeron islas artificiales en los bajos de la laguna, con el propósito de ganar tierras para el cultivo o, en el caso de México-Tenochtitlan, para construir poblados. En el siglo XVII, cuando los españoles ya habían sometido los territorios que llamaron Nueva España, la capital del virreinato fue objeto de incontables inundaciones. Ello motivó la construcción de obras de drenaje que, continuadas por los sucesivos gobiernos en la época del México independiente, han llevado a la desaparición casi total de los cinco lagos que componen el sistema. La cuenca lacustre del valle de México estaba formada por los lagos de Zumpango, Xaltocan, Texcoco, Xochimilco y Chalco. Ocasionalmente se habla de la laguna de México, pero ello sólo cuando se hace mención al período histórico en que los indígenas construyeron un dique entre la sierra de Guadalupe, al norte del lago de Texcoco, y el cerro de la Estrella, en el sur del mismo.

Una característica singular de este sistema de lagos era el carácter distinto de sus aguas. Mientras que los lagos de Xochimilco y Chalco estaban formados con aguas dulces, las aguas de los lagos Texcoco, Zumpango y Xaltocan eran salobres. De hecho, los antiguos pobladores de las riberas y los islotes de estos tres últimos lagos se dedicaban a la explotación de sal, que obtenían mediante la evaporación del agua de estos lagos. De cualquier modo, el agua de los lagos del valle de México no era provechosa para la vida humana. Las aguas de los lagos de Texcoco, Zumpango y Xaltocan no eran potables por su alta salinidad y las aguas dulces de Xochimilco y Chalco no eran provechosas más que para la agricultura, pues los residuos de las plantas y animales que poblaban los ecosistemas asociados les daban mal sabor. Por ello, los pobladores de México-Tenochtitlan debieron introducir un sistema de abastecimiento de agua potable para importar el líquido de los manantiales aledaños.

 

Geografía física

La superficie total de la cuenca hidrológica del lago de Texcoco (que incluye también a los lagos del norte y sur del valle de México) abarca más de dos mil kilómetros cuadrados. ​Corresponde a la subcuenca del lago de Texcoco-Zumpango, de la región hidrológica del río Pánuco.​

El lago de Texcoco formaba parte del sistema de lagos que cubría una buena superficie del valle de México.​ En temporada de lluvia, el lago se unía con los otros cuatro, que se localizaban entre las cadenas montañosas que rodean el valle.​ Al norte del lago de Texcoco se localizaban dos pequeñas lagunas de agua salada. Estas han sido llamadas de Xaltocan y Zumpango. Los nombres nahuas se impusieron luego de la llegada de los pueblos hablantes de esta lengua al centro de México. El límite entre el lago de Texcoco y el lago de Xaltocan lo señalaba un canal que pasaba entre el norte de la sierra de Guadalupe y los cerros que marcan la división entre el corazón del valle de México y el valle de Teotihuacan. Hacia el sur, el lago de Texcoco se extendía hasta la península de Iztapalapa y se comunicaba con el lago de Xochimilco a través de un paso entre el cerro de la Estrella y la llanura aluvial de Coyoacán. La totalidad del sistema de lagos cubría un área de aproximadamente 114,477 hectáreas, un tamaño similar al del vaso lacustre más grande de México, el lago de Chapala.

El lago de Texcoco se alimentaba de las aguas provenientes de dos cadenas montañosas que lo circundaban. Al poniente, se localiza la sierra de las Cruces, de donde actualmente escurren todavía los ríos Magdalena, Becerra, Barranca del Muerto, Eslava, Mixcoac y San Ángel. Por el oriente, numerosos arroyos bajaban de las nieves de la sierra Nevada por el rumbo de Texcoco, Chimalhuacán y Atenco. Entre estos ríos estaban el Coatepec y el Chapingo. Sus límites sur y norte estaban señalados por la sierra de Guadalupe y la de Santa Catarina, cuyas aguas sólo contribuían al lago en temporada de lluvia, puesto que no alojaban el nacimiento de ninguna corriente permanente.

En el interior del lago existían numerosos islotes. Salvo los del Peñón de los Baños y el Peñón Viejo, el resto de los islotes era planos. Se localizaban especialmente en la región occidental del lago. Algunos de estos islotes son célebres en la historia prehispánica de México, puesto que fueron el hogar de pueblos como los mexicas. Quizá el más grande fue el islote de Tenochtitlan, lugar que comprende el área del Centro Histórico de la ciudad de México, capital del Estado mexica. Al norte de este, se encontraba el islote de Tlatelolco, que alojaba el mercado más grande del posclásico mesoamericano. Al sureste, un rosario de islotes se ubicaban entre el de México y la ribera de Iztapalapa. Entre ellos se cuentan los de Iztacalco y Pantitlán.

 

Forma parte de la cuenca lacustre del valle de México un sistema de lagos que comprendía los de Xochimilco, Chalco, Xaltocan y Zumpango. Se trataba de un lago de agua salada, del que en la antigüedad prehispánica se obtenía sal, pero no agua para cultivo. Tras la destrucción de los diques indígenas que contenían sus crecidas, las aguas del lago de Texcoco inundaban periódicamente la ciudad de México, desde el siglo XVI hasta el siglo XIX. Esta fue la razón que llevó a las autoridades del virreinato y la república independiente a idear un sistema de desagüe que terminó por reducir el área de los lagos. Al final del siglo XX, el gobierno de México puso en marcha un programa de rescate del cuerpo de agua, aunque por cuestiones económicas ha sido suspendido.

 

Fisiografía y geología

El vaso de Texcoco pertenece a la subprovincia X de los lagos y volcanes del Anáhuac. Se trata de una zona muy joven en términos de tiempo geológico. A su vez, Lagos y Volcanes de Anáhuac pertenece a la provincia geológica del Eje Neovolcánico, correspondiente a la zona de alta actividad volcánica que atraviesa el territorio de México de la costa del Pacífico a la costa del Golfo, más o menos siguiendo el paralelo 19° N.

La superficie del vaso se formó durante el período cuaternario de la era cenozoica. Se trata de un suelo con un alto grado de salinidad, misma que a su vez se comunicaba con el agua que lo cubrió. Estaba rodeado por cadenas montañosas, compuestas en su mayor parte por rocas ígneas extrusivas, resultado del vulcanismo de la provincia del Eje Neovolcánico. La sierra de Guadalupe y el cerro Chimalhuache emergieron durante el período cuaternario, como el vaso mismo del lago. La península de Iztapalapa, la sierra de las Cruces y el valle de Teotihuacan son regiones geológicas más antiguas. Emergieron durante el período terciario. Las dos primeras están formadas por volcanes inactivos, por lo que, como la sierra de Guadalupe, están compuestas por rocas ígneas. Por su lado, la superficie del valle de Teotihuacan está formada por rocas sedimentarias.

Durante el período terciario, la cuenca del lago tenía desagüe hacia la cuenca del Balsas. Pero durante el siguiente período geológico, la salida de las aguas fue cerrada por la emergencia de la sierra de Ajusco-Chichinauhtzin.

Los suelos predominantes del vaso del lago de Texcoco son del tipo solonchak gléico​ y de molisol, de textura fina. Esto explica que cuando el proceso de desecación de los lagos dejó amplias zonas del vaso expuestas al aire libre, el oriente de la ciudad de México se viera cubierto con frecuencia por grandes tolvaneras. En la actualidad, las tolvaneras han sido reducidas por la pavimentación de las calles de las nuevas zonas urbanas, pero siguen siendo una constante en una parte importantes de los municipios de Ecatepec de Morelos y Atenco.

 

Historia de la relación entre el lago y el ser humano

Época precolombina

Las riberas del lago de Texcoco han sido ocupadas desde hace miles años, como demuestran los restos arqueológicos de Tlapacoya. Más recientes son los del Hombre de Tepexpan –que en realidad era mujer–, y de la mujer del Peñón. Estos datan de menos de 6 mil años AP. Los primeros habitantes de la ribera y los islotes se dedicaban a la cacería, recolección y pesca.

Luego de la consolidación de las sociedades agrícolas mesoamericanas, las riberas del lago de Texcoco se convirtieron en uno de los principales focos de desarrollo en el proceso civilizatorio de Mesoamérica. Durante el horizonte preclásico (3000 a. C.–150 d. C.), el noroeste del lago fue el asiento de numerosos pueblos que recibieron influencia de las tradiciones cerámicas del occidente mesoamericano. Entre estos primeros establecimientos se encuentran Tlatilco, Zacatenco y El Arbolillo, que pertenecen al actual estado de México. Se ha propuesto como hipótesis que estos pueblos habrían pertenecido a la familia lingüística otomangueana, que por aquel tiempo debió ocupar extensas zonas del centro y sur de México. Por otro lado, en el oriente del lago, Chimalhuacán y Tlapacoya seguían siendo centros de población importantes, dedicados al cultivo del maíz.

A partir del siglo II d. C., la población de la cuenca comenzó a concentrarse en uno de los valles asociados al lago de Texcoco, para formar la que sería una de las más importantes metrópolis de Mesoamérica. Estamos hablando de Teotihuacan, ubicada al noreste del lago, dedicada a la agricultura y al comercio interregional. Teotihuacan fue una ciudad habitada por personas de distintos orígenes étnicos, y fue el corazón de la política, la economía y la cultura mesoamericana desde el siglo II hasta el siglo VIII, en que comenzó su proceso de decadencia.

Con la recesión teotihuacana, la cuenca del lago de Texcoco fue uno de los destinos principales de los grupos migrantes provenientes del norte de Mesoamérica. Algunos de estos pueblos habían abandonado sus lugares de origen debido a la catástrofe ecológica que puso fin a la cultura agrícola en el semidesierto del norte de Mesoamérica. Otros eran grupos nómadas de frontera que aprovecharon la situación de caos político dominante en el área nuclear mesoamericana. Además, algunos pobladores de Teotihuacan se refugiaron en antiguas poblaciones ribereñas del lago, como Azcapotzalco, Culhuacán, Chimalhuacán y Portezuelo.

Venidos del norte eran los chichimecas, pueblos de filiación náhuatl, que al mezclarse con la población originaria, dieron lugar a la cultura tolteca en el siglo IX. Su hegemonía no duraría más allá del siglo XI; cuando nuevos pueblos nahuas se establecieron en las orillas del lago de Texcoco. Ejemplo de ello es Tenayuca, una población en el noroeste del lago habitada por chichimecas. Los últimos en llegar fueron los mexica, que luego de merodear por la ribera de los lagos de Xaltocan, Texcoco y Xochimilco, finalmente se establecieron en el islote de México, donde fundaron Tenochtitlan, la capital del Estado militar más extenso que conoció Mesoamérica.

Fuente: WIQUIPEDIA-La enciclopedia libre

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