Editorial

LA IMAGEN DEL PRESIDENTE.

#InPerfecciones
El juego de la política tiene todo que ver con la imagen, y para el Presidente la imagen parece todo.

Carlos Rosas Cancino / @CarlosRosas_C
carlos.rc@inperfecto.com.mx

 

De manera coloquial, “aguantar vara” para un político representa una de las virtudes de las que se debe hacer gala por aquello de la tolerancia a la crítica de la que es imposible se encuentre exento a lo largo de su carrera, en resumen, no se puede entender un político sin la crítica que lo acompaña. 

 

El juego de la política tiene todo que ver con la imagen, y para el Presidente la imagen parece todo. La guerra –literal- de encuestas que se baten para demostrar la popularidad del Jefe del Ejecutivo han regresado a las primeras planas por una baja en los índices de aprobación de Andrés Manuel López Obrador después de un fin de semana en el que durante un mitin en Macuspana Tabasco, donde al contrario de lo que pudiera pensarse todo sería algarabía y vítores para el oriundo de aquellas tierras, ante los abucheos al Presidente Municipal Roberto Villalpando, López Obrador amenazó con no continuar el mensaje porque no le gusta la “grilla” ni la “politiquería”, y menos cuando de presumir los programas sociales se trata.

 

La presencia del Presidente en los medios ha representado la piedra angular de una estrategia donde la agenda se establece desde temprano en un show mediático que da respuestas con datos propios y presunción de verdad ante cualquier cuestionamiento en el que incluso se pueden obtener respuestas “kafkianas” con las que se evade y demuestra una desconexión de la realidad en la búsqueda por no perder el “estatus quo” de la imagen de un personaje que se ha elevado de político terrenal a salvador nacional, imagen que de facto autoriza y justifica moralmente brincarse el estado de derecho perfilando mas al Gobierno de la República en un Estado Fundamentalista que gira en torno a la figura de un solo hombre que armado únicamente con su moral y por decreto mañanero señala las acciones a seguir carentes de un análisis acucioso de los problemas.

 

El cambio ofrecido como transformación, en términos estrictos se puede considerar en proceso de implementación, sin embargo, la reflexión debe ir más encaminada a un cambio en materia de una correcta y eficiente aplicación de la Constitución y de las leyes que de ella emanen, es preciso también recordarle al Presidente que su papel de servidor público tiene líneas muy definidas de acción, que son escuchar, atender y resolver aspectos que apoyado en la ley beneficien a toda la población, y no solamente a quien aplauda discursos en los que las frases como “estamos trabajando” y “lo vamos a revisar” sean la tónica que comienza a aburrir y que ha dado paso a pensar en otras opciones políticas que se han conformado para hacerle frente a un desgastado movimiento que se encuentra estancado en reyertas internas y que ha olvidado el espíritu de servicio a la nación del que tanto se ha jactado. El momento de la verdad se acerca inevitablemente y enojarse con los que reclaman en los mítines solamente deja al descubierto la imagen real del “elevado” con envestidura de Presidente.

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