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Michoacán enfrenta el cambio climático y aprende a ser sustentable

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Al tiempo de proteger el hábitat de la mariposa monarca, se hacen resilientes

 

 

Notimex
Por Miguel Ángel de Alba

El cambio climático ya tiene en Michoacán quién lo desafíe y el equipo combatiente es liderado por tres mujeres y un hombre desde una organización social que trabaja desde hace 22 años por la conservación del área de hibernación de la mariposa monarca y por la transformación de las comunidades rurales y ejidos de la región en sustentables.

Guadalupe del Río preside la asociación civil Alternare, la cual creó un modelo de desarrollo integral sustentable para que las comunidades rurales hagan buen uso y manejo de sus recursos naturales, mejoren su calidad de vida y encuentren la motivación para involucrase en la conservación de la Reserva de la Biosfera Mariposa Monarca.

El proyecto fue iniciado por las biólogas Guadalupe del Río y Ana María Muñiz, junto con los campesinos tlaxcaltecas Gabriel Sánchez y Elia Hernández. La organización desarrolló un centro de capacitación en un terreno de ocho hectáreas, el cual fue construido por ellos mismos con materiales sustentables, donde desarrollan las capacidades, rescatan el conocimiento local y comparten sus propios saberes.

De esta forma, ya han egresado a 155 capacitadores, certificados por IncaRural y Conocer, que han dado forma en sus comunidades a proyectos productivos, de seguridad alimentaria, de vivienda digna, y de conservación de bosques y agua.

El Centro Demostrativo y de Capacitación se ubica en el área de amortiguamiento de la Reserva de la Biosfera Mariposa Monarca, donde trabaja un equipo formado por 35 especialistas en temas de conservación y campesinos de la región.

Pero no siempre ha sido fácil. En entrevista con Notimex, Guadalupe del Río afirma que “el principal obstáculo son los proyectos asistencialistas paternalistas, que dan dinero a la gente sin que tengan que ofrecer nada a cambio. Nosotros les enseñamos puro trabajo”.

“Nuestra filosofía es la conservación a través de procesos de desarrollo social, porque no puedes conservar si la gente no tiene lo básico para vivir. ¿Cómo hacer conservación sin desarrollo, o cómo hacer un desarrollo sustentable sin conservación?”, se pregunta.

Acerca de la ubicación del principal centro de trabajo, recuerda que hace más de 20 años los invitaron a dar un taller y a la gente le gustó, por lo que la misma comunidad les llamó para darle continuidad y aquí se quedaron, con un reto muy grande, porque se trata de atender a una población de 500 mil habitantes.

“Hemos hecho cambios importantes en algunas comunidades, que de este modo se comienzan a preparar para mitigar y adaptarse a los efectos del cambio climático, con una visión de integralidad. “Hemos cambiado la visión de mucha gente, porque les hemos ayudado a organizarse y a recuperar el tejido social de las comunidades”.

Pero este es trabajo de equipo, de unir esfuerzos entre la red monarca y ocho organizaciones; trabajar de cerca con la reserva de la Mariposa Monarca, con la academia. Sabemos que ha habido un gran impacto directo, pero aún no evaluamos el impacto indirecto de quienes replican el trabajo, pero sabemos que ya lo han hecho en la comunidad de El Triunfo, en Chiapas, por ejemplo, así como en Oaxaca, Puebla y el Estado de México, dice Del Río.

En el caso de la reserva de la Mariposa Monarca, cita como principales logros el control por parte de las propias comunidades, de la tala ilegal, que sin embargo persiste en algunas zonas que no han podido organizarse. “Se hace un seguimiento a través de un monitoreo fotográfico”.

En el área de amortiguamiento existen amenazas que han tratado de reducir mediante la capacitación. Está el riesgo de cambiar cultivos para sembrar aguacate, pero les hemos hecho ver que el aguacate ocupa más agua que otros cultivos y ya conseguimos que haya comunidades que siembran aguacates, pero también tienen su bosque bien conservado, subsidiado por esa producción.

“Es mucha la presión sobre los campesinos para que produzcan aguacate, pero ya hemos logrado que haya comunidades donde se registra en equilibrio en los cultivos”, agrega.

Al mismo tiempo, como la población está sufriendo los efectos del cambio climático por los eventos atípicos, como fuertes vientos, heladas, nevadas, inundaciones, incendios forestales y calor, le estamos enseñando cómo superarlos.

El cambio climático, incluso, está afectando la reserva de la Mariposa Monarca, donde debido a los cambios de temperaturas, ha habido retrasos y adelantos de la floración y de la migración de las mariposas. En estos momentos ya ha comenzado el retorno de muchos ejemplares, cuando debería darse después del 15 de marzo, menciona durante la entrevista.

Después de un recorrido de dos días por la Santuario de la Mariposa Monarca en la Sierra de Chicuán y por las comunidades que habitan la zona de amortiguamiento, Guadalupe del Río deja de lado el cansancio para hablar con entusiasmo del trabajo que desarrollan: “enseñamos a la gente a adaptarse. Que si hay sequías, tienen sus reservorios de agua de lluvia, a través de la enseñanza de la captura de agua de lluvia y construcción de cisternas, así como sistemas de distribución de agua en la comunidad. Se les enseña a construir y a utilizar los baños secos”.

Para prevenir las inundaciones y deslaves, se les adiestró en el cultivo de terrazas, una técnica prehispánica que han puesto en boga nuevamente; se les enseña a cultivar especies nativas, a producir sus propios alimentos y, lo más importante, a trabajar en equipo, a hacer comunidad, por medio de la recuperación del tejido social.

“Aquí no se les impone nada, pero sí se pide a la gente que quiera trabajar y que se integre para hacerlo en grupo”, señala. Hoy saben ya de estufas ahorradoras, de proyectos productivos, de cómo obtener sus propios alimentos en menos de una hectárea, entre otras cosas

El trabajo no ha terminado. “La meta es volvernos autosuficientes, pero todavía nos falta mucho por hacer: queremos conseguír más hectáreas, porque con lo que se produzca en ellas tendremos el 60 por ciento de las necesidades de Alternare cubiertas.

Tenemos que seguir buscando recursos por convocatoria y crear un fondo capitalizador; 95 por ciento del dinero viene etiquetado, por lo que es difícil ahorrar para crear un fondo, pero confiamos en lograrlo. Además, comenzamos la restructuración organizacional de Alternare se reestructura y ya hace tres años se constituyó un Patronato, para institucionalizarlo, concluye.

Alternare recibió por parte del gobierno de los Estados Unidos y de la Organización de los Estados Americanos (OEA), el reconocimiento “Campeones de la Conservación”, por 20 años de labor en la conservación de la mariposa monarca, además de haber sido seleccionada en 2018 por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO por sus siglas en inglés) entre las 10 mejores iniciativas innovadoras y escalables para el desarrollo rural sostenible de Latinoamérica.

Finalmente, cuatro de sus trabajos fueron incluidos entre los 35 mejores proyectos sociales-ambientales de Latinoamérica por Premios Latinoamérica Verde, de entre 2 mil 733 que fueron evaluados.

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