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Estadounidenses quieren, pero no saben cómo cambiar su dieta

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Mucha gente quiere dejar de comer carne y lácteos: estudio de la Red del Día de la Tierra

 

 

Notimex

Los estadounidenses están abiertos a consumir dietas basadas en vegetales, pero no saben por dónde empezar, afirma el nuevo informe “Cambio Climático y la dieta americana”, publicado hoy por la Red del Día de la Tierra y el Programa de la Universidad de Yale sobre la Comunicación del Cambio Climático.

El informe, que entrevistó a mil 43 adultos, encontró que más de la mitad están abiertos a comer más alimentos de origen vegetal, pero no saben qué comprar, y comerían más alimentos de origen vegetal si entendieran mejor los impactos ambientales.

“Tenemos una gran oportunidad para educar al público sobre el poder de las plantas y cómo dietas basadas en vegetales pueden desempeñar un papel positivo en la ralentización del ritmo del cambio climático”, dijo el autor y empresario Nil Zacarías.

El problema, sin embargo, es que muchos estadounidenses no están escuchando o hablando sobre la huella de carbono de sus alimentos. Más de la mitad de los encuestados rara vez han escuchado sobre el impacto ambiental de los alimentos, y casi dos tercios dijeron que rara vez hablaron de cómo la comida afecta el cambio climático, y que nadie les ha pedido comer más alimentos de origen vegetal.

En resumen, la gente no tiene la información que la lleve a cambiar sus hábitos alimenticios. “Hay una enorme brecha entre la comprensión de la realidad del sistema de alimentos frente a lo que la gente piensa”, dijo Anthony Leiserowitz, director del Programa de Yale sobre Comunicación del Cambio Climático y co-autor del informe.

Esa brecha, así como la falta de comunicación efectiva, significa que a pesar del alto perfil de recientes informes globales sobre las conexiones entre la alimentación y el clima, como el Informe Especial sobre el Cambio Climático y la tierra desde el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático, que se está perdiendo una oportunidad de conducir la acción climática a través del cambio de dieta.

La buena noticia es que los estadounidenses están abiertos a incorporar más alimentos de origen vegetal en sus dietas. Más de 90 por ciento de los encuestados dijo estar dispuesto a comer más frutas y verduras, y aproximadamente la mitad dijo que podrían comer más “carne” a base de plantas y las alternativas de lácteos.

“Estamos en las primeras etapas de un profundo cambio en la dieta estadounidense”, dijo Leiserowitz, “impulsado por la creciente preocupación por la salud, por el medio ambiente y los valores ambientales, la disminución en el costo de las alternativas y los cambios tecnológicos basados en la naturaleza”.

Una quinta parte de los encuestados informó que ya utiliza alternativas de lácteos a base de plantas, de dos a cinco veces a la semana.

Estos cambios de dieta pueden ayudar a disminuir la enorme presión de la carne en los recursos del planeta, así como la huella de carbono de la industria. Se estima que la explotación de animales genera 14 por ciento de las emisiones globales de gases de efecto invernadero y es el más grande emisor de metano, un potente gas de efecto invernadero que tiene un potencial de calentamiento de entre 26 a 34 veces mayor que el dióxido de carbono durante un período de 100 años.

Una barrera adicional a dietas basadas en vegetales es la percepción. La carne es un alimento básico de la mayoría de las dietas americanas, con 71 por ciento de los encuestados que manifestaron comer carne de vaca de dos a cinco veces a la semana. Si bien el informe presentado el jueves esboza una disposición para que la gente coma más plantas, también pone de relieve las barreras para que las personas lleven una dieta basada en vegetales.

Además de no saber qué alimentos comprar, la mitad de los estadounidenses piensa que un plato principal a base de plantas es más caro. Además, casi tres cuartas partes de la población de bajos ingresos y la mitad de los estadounidenses con mayores ingresos dijeron que cuesta demasiado comprar alimentos de origen vegetal.

La mayoría de los alimentos de origen vegetal son en realidad más baratos, y esa es una percepción errónea clave en muchos mente de las personas.

El informe sugiere que las comunidades necesitan invertir más para asegurar que todos los consumidores tengan acceso a los alimentos frescos.

En el otro lado, más de 90 por ciento de los encuestados dijo que la salud es una motivación importante elegir alimentos de origen vegetal. Con esto en mente, más de la mitad dijo estar dispuesto a comer menos carne roja, toda vez que se sigue vinculando su consumo a enfermedades cardíacas, aumento de peso y problemas de salud.

“Cuando pensamos en nuestra elección de alimentos, no pensamos cómo afectan el planeta”, dijo Jillian Semaan, directora de Medio Ambiente de la Red del Día de la Tierra y de Medio Ambiente, y co-autora del informe. “La acción más inmediata que todos podemos tomar de forma individual es dejar de comer carne y productos lácteos, o al menos reducir el consumo de carne”.

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