Cultura

Los Gobiernos Socialistas del Anáhuac (Cuarta Entrega)

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La base primordial de su organización era la familia, la que servía de modelo para la organización total del Estado. La mujer era considerada la administradora de la familia, y el hombre, el ejecutor.

 

 

Raúl “TLAHUILCAUHTLI” González r
raul.glz@inperfecto.com.mx

 

 

MAH CUALLI TONALLI (BUENOS DÍAS)

 

HOY 24 DE DICIEMBRE ES LA ÚLTIMA ENTREGA DEL ARTÍCULO “LOS GOBIERNOS SOCIALISTAS DE ANÁHUAC”.

 

LAS PERSONAS DEL CALPULLI

La base primordial de su organización era la familia, la que servía de modelo para la organización total del Estado. La mujer era considerada la administradora de la familia, y el hombre, el ejecutor, según su capacidad económica el hombre podía tener varias mujeres; todas eran legítimas y sus hijos nacían libres y legítimos también. Las costumbres determinaban escrupulosamente los hechos y obligaciones de cada cual, hasta el más pequeño detalle, para evitar posibles conflictos en la familia. El adulterio era severamente condenado. Las familias organizadas en el calpulli eran de dos categorías. Piltin o tepilhuan, principales o privilegiados, considerados así en atención a sus méritos o a los de sus antepasados, y mazehualtin, sufridos, el pueblo común. Tal división no corresponde en absoluto a la europea de nobles y plebeyos, como muchos lo creen.

Aunque todo hombre nacía libre, por determinadas circunstancias que no es el caso referir, podía ser vendido por sus padres u obligarse a prestar un servicio estipulado, quedando como familiar de su amo, tlacohtli, comprado, y a su vez podía tener tlacohtli, comprados, mal llamados esclavos, no sujetos a su amo.

Esta servidumbre difiere profundamente de la esclavitud que se conocía en otros continentes, no eran considerados como “cosa” sino que estaban obligados a prestar servicios y para ello eran mantenidos como familiares de la casa y eso, sólo temporalmente.

El hombre nacía libre, aunque fuera hijo de tlacohtli, comprado; pero siendo mortal, transitoria, relativa, su vida en función de la permanencia de la colectividad, debía   desarrollarse de acuerdo con su posición social de origen, con su lugar en la jerarquía existente, con los signos de su augurio y atendidos sus méritos particulares. Posición social que el mismo podía variar por su esfuerzo personal realizado a beneficio de la colectividad o enajenando su servicios a otra persona.

 

La mal llamada esclavitud no era propiamente una institución del Estado sino simplemente un vinculo de servicio estipulado entre personas.

 

Cada hombre era una norma viva, con su estatuto personal, cuyos usos y costumbres de su calpulli lo acompañaban en donde fuera, de modo que, al realizar sus funciones establecidas por la tradición, obraba de tal manera que parecía que el derecho, el orden jerárquico, las costumbres y los individuos actuaban y se desarrollaban concomitantemente en la vida política, siendo las circunstancias del momento las que iban determinando las modalidades y lineamientos generales del orden jerárquico aceptado históricamente como tradicional. La persona no era considerada como “ens”, ente individual capaz de derechos y obligaciones, y todos iguales ante la ley; sino que era un funcionario de la colectividad, un vehículo de realizaciones colectivas, un servidor de la comunidad, es decir, un medio en función de la misma, pudiendo desarrollar su personalidad con relación y en proporción a los servicios prestados a la colectividad, dentro de los limites consagrados por la tradición, y, por consiguiente, sus privilegios no podían ser transferidos por herencia, excepto el de la sangre, el nacimiento. Sus derechos y obligaciones tampoco podían ser iguales ante la ley, sino relativos a su posición social: a mayores privilegios mayor responsabilidad.

 

El punto de partida para la determinación jerárquica era el nacimiento. De este modo dependía la posición y la función del individuo en la sociedad. La mejor protección del hombre dentro de su categoría era, como se ha dicho antes, la costumbre unánimemente aceptada y respetada por todos. Las insignias y distinciones en el adorno y vestido eran minuciosamente reglamentadas, estrictamente observadas (y escrupulosamente castigada la infracción de sus normas con penas graves) para poder reconocer inmediatamente la posición, méritos y oficio de cada cual con respecto a la comunidad.

 

La voluntad individual se fundía en el “querer colectivo”, “la costumbre”, y no consistía en el deseo caprichoso del occidental.

 

Todos los artículos que les compartimos del libro “LOS GOBIERNOS SOCIALISTAS DE ANÁHUAC”, escrito por el Dr. Ignacio Romero Vargas Yturbide. Fue para que se den una idea de como era la organización de los calpullis de esa época prehispánica y como trabajaban en comuna, así como sus costumbres y sus leyes.

Les recomiendo que lean el libro “JUAN PÉREZ JOLOTE” escrito por “RICARDO POZAS ARCINIEGA”.

Para que entiendan un poco más de cómo la gente que vivía en comunidades indígenas se alquilaba en las haciendas por cierta cantidad de dinero, sin llegar a ser esclavos, cuando pagaban su deuda podían regresar a su comunidad tranquilamente…

 

QUE ESTA NAVIDAD ESTE LLENA DE MUCHO AMOR EN SUS HOGARES, QUE REINE LA ALEGRÍA, LA FELICIDAD Y LA UNIÓN EN TODO MOMENTO…

MI CORAZÓN ABRAZA A CADA UNO DE SUS CORAZONES CON RESPETO Y AMOR…

 

 

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