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Fórceps, el “oculto” invento francés que salvó vidas durante siglos

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Los fórceps cambiaron el paradigma del nacimiento de los seres humanos, pues tras su invención permitieron salvar la vida de bebés y madres mediante un parto rápido, pero con sus riesgos, ya que pueden causar lesiones al recién nacido.

 

 

Notimex

 

Los fórceps cambiaron el paradigma del nacimiento de los seres humanos, pues tras su invención permitieron salvar la vida de bebés y madres mediante un parto rápido, pero con sus riesgos, ya que pueden causar lesiones al recién nacido.

De acuerdo con una publicación de la BBC, a principios del siglo XX la probabilidad de morir durante el parto era similar a la probabilidad que tienen las mujeres hoy en día de morir de cáncer de seno o de un ataque al miocardio.

En siglos pasados los nacimientos eran realizados por parteras, familiares, amigas o vecinas de las parturientas, mismas que también eran madres, y su única capacidad profesional era haber asistido a muchos partos.

Con el tiempo, los alumbramientos pasaron a ser presididos por individuos que podían manejar instrumental quirúrgico, en lugar de personas con experiencia.

Empero, la práctica era limitada y peligrosa, porque las intervenciones sucedían bajo condiciones extremas, con falta de higiene y con el riesgo de muerte de la madre, el producto o ambos.

Por ejemplo, si el bebé parecía atorado en el canal de parto, un médico podría hacer más espacio al fracturar el hueso púbico de la madre o realizar una vivisección, es decir, una cesárea sin anestesia, buena iluminación o la capacidad de detener el sangrado.

También podía decidir eliminar el feto obstruido por cualquier medio necesario, para salvar la vida de la madre, lo que mutilaba o mataba al producto.

De ahí que los fórceps fueran un cambio radical en la práctica de los partos, pues permitió salvar vidas y son símbolo de un bebé que nace intacto.

Estos fueron inventados por la familia francesa Chamberlen en 1631, cuando el mayor de los hijos Chamberlen siguió los pasos de su padre y se volvió médico cirujano, y tras huir de su país a Inglaterra, se convirtió en un afamado partero, sin nunca revelar su secreto, los fórceps.

Estos permitían un parto rápido y procurando la integridad del producto; conforme en el siglo XIX las mujeres aceptaron la intervención médica en el parto, las salas de parto cambiaron, pero los fórceps fueron una herramienta esencial, hasta que han caído en desuso en esta época por los avances médicos.

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