Editorial

Principal reto en México: Descomposición social 

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#ResilenciaPolítica 

 

 

Orlando Casanova Díaz / @ocdtiburon
orcadi@inperfecto.com.mx

 

 

El mayor reto  y crisis que todos los mexicanos debemos aceptar y sobre todo enfrentar es la descomposición social, partiendo de que se origina desde el rompimiento de los esquemas y al orden establecido, a un libertinaje que ahora vulnera la dignidad de todos por igual, ese rompimiento provocado y buscado por la sociedad misma, hoy nos pone en riesgo a todos, hemos sobrepasado todos límites como sociedad.

 

Los hechos ocurridos en Chihuahua, en sí mismos lacerantes, nos obliga todos a la reflexión y a la aceptación de responsabilidades, lo ocurrido lastima un ente social que ya no sabe a quién encomendarse, ante la pérdida de los órdenes públicos, crean un halo de confusión y sobre todo nos demuestra que no hay respuesta de una disciplina, que ya se lleva a la práctica en muchos sectores de nuestro país y que, para infortunio de todos, han quedado en el olvido.

 

Si la idea solo es buscar culpables, el simple hecho de saber la penetración de los carteles en nuestro día a día nos dejaría sorprendidos y al descubierto lo vulnerables que somos y son las instituciones, cuando no tienen ni buscan adoptar programas disciplinarios, que sujeten al orden a quienes pretenden romperlo de forma sistemática.

 

Ya paso, no es que nos puede pasar, ya paso y duele, es tiempo de sujetarnos a un ordenamiento disciplinario como en el pasado, en el que se respetaba a la persona y a lo representaba, y en donde el respeto a los valores era la práctica común, tanto en hogares e instituciones educativas, como en centros de trabajo, donde la disciplina se aplicaba como lo establecían los cánones, si no es así seguiremos con la brújula moral perdida.

 

Urge como país, que como ciudadanía, como padres de familia y  como autoridad unirnos en un solo ordenamiento coercitivo, que busque una solución, que termine con ese libertinaje que se ha confundido con una libertad que ha caracterizado a nuestra nación por muchas décadas pero que, sin embargo, ha roto todas las barreras de la congruencia y que ya arroja graves consecuencias a más de 120 millones de mexicanos. Hoy muchos viven creyendo que no hay consecuencias, en ningún lado dice que las garantías de libertad ahora son de libertinaje, el pleno estado de derecho debe prevalecer siempre y para todos.

 

Es una realidad que durante décadas hemos vivido la incidencia directa de factores para la descomposición social, como la falta de oportunidades laborales, y la pobreza a partir del rezago educativo y alimentario, así como los indicadores de violencia y corrupción; donde podemos ubicar a México entre los países de “Rezago Alto”. 

 

Pero es también innegable que como sociedad hemos evitado asumir una responsabilidad de participar y aumentar la cohesión comunitaria con intervenciones organizadas desde la sociedad misma, desarrollando estrategias de prevención de la violencia y el delito desde la casa, escuela, trabajo o cualquiera que sea nuestra trinchera. 

La participación de la Ciudadanía, es clave en los procesos de mejora de la calidad de vida hoy y para el futuro, por ello los gobiernos deben de estar a la escucha de las propuestas ciudadanas, no enojarse ante el cuestionamiento, ante la duda y sobre todo ante la exigencia.

 

Debemos unirnos más, nos debe doler más, eslabonar esfuerzos, evitar protagonismos que restan energía a los propósitos compartidos. Es decir, generosidad y humildad, sumar, no restar; y en ese camino apoyar las estrategias y esfuerzos de unos y otros, sin importar color o ideología, y si no queremos verlo así, que el último apague la luz.

 

#InPerfecto

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