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El Rey León live action o el documental animado

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Este verano Disney nos trae en versión live action la gran película inspirada en la tragedia Hamlet: El Rey León. Sin duda era una de las más esperadas, pero vale la pena preguntar si fue o no un gran acierto.

 

Edgar Vargas / @_EdgarVargas_
edgar.vargas@inperfecto.com.mx

 

Este verano Disney nos trae en versión live action la gran película inspirada en la tragedia Hamlet: El Rey León. Sin duda era una de las más esperadas, pero vale la pena preguntar si fue o no un gran acierto realizarla en estas series de remakes que la casa Disney ha estado produciendo.

Jon Favreau, director de la versión live action de El libro de la selva, fue quien estuvo a cargo de dirigir cuadro por cuadro la versión de El Rey León. Es necesario aclara que El libro de la selva fue un gran acierto porque por primera vez se observó una animación muy naturalista y acertada de los animales, especialmente del gran oso Baloo y la pantera Bagira. Aquella vez funcionó bastante bien porque Mowgli, la parte humana, era el ancla en todo el largometraje. Las expresiones del niño perdido en la selva nos hacían acercarnos a él y su entorno. Aunque no existiesen expresiones en los rostros de los animales, con Mowgli era más que suficiente para entender la trama y las sucesiones en la narración. Aquella película fue un hito en la animación digital porque conjuntaba la pericia de los animadores al retratar perfectamente los movimientos de los animales y su físico, así como el entorno selvático, cada hoja y cada roca estaban minuciosamente realizadas, y por supuesto, el engranaje con los seres humanos fue perfecto. Por esta razón es que Jon Favreau fue escogido para dirigir una película con muchas expectativas y que le dio a la casa Disney grandiosos reconocimientos: El Rey León.

Esta película es la primera en ser realizada sin ningún ser humano, es decir, su narrativa está totalmente conducida por animales, por lo que el reto era mayor. El director dictó que la película debería ser muy solemne y naturalista, incluso en el doblaje, no se permitió experimentar con diversas tonalidades de voz ni a la propia Beyoncé quien hace a Nala. Todo tenía que parecer lo más natural posible, esa era la misión. Aquí es donde podemos empezar a cuestionar si lo que el público deseaba era observar un documental hecho con animación, o si fuese el caso, era mejor ver uno real, es decir, ¿cuál era el caso de realizar este live action en un tono tan solemne?, ¿que el público se diera cuenta que la casa Disney es capaz de realizar la mejor animación naturalista?, ¿enseñar al público a observar mejor a los animales y que se entretengan con el deleite de sus movimientos?, estas son tan solo algunas preguntas que podemos llevar a la reflexión. 

La música de Hans Zimer fue premiada en la versión 2D de El Rey León por conjuntar los sonidos y voces de África en una película de animación, incluso se llevó un Oscar, y fue parte esencial del largometraje, en este live action era un asunto pendiente y que el público deseaba escuchar una vez más. Aquí es necesario resaltar, que, aunque es una película profundamente naturalista, los leones y animales cantan, ¿no sería una contradicción del director y de la casa Disney? Las canciones están, pero los animales no mueven la boca con una gestualidad natural, ni realizan ningún movimiento dancístico, entonces, ¿cuál es la función de las canciones interpretadas por ellos? Creo que hay mucho por discutir en este tema. 

 

En la versión 2D, el público se podía creer todo lo que sucedía, los gestos de los leones indicaban las pausas con las que se iba desarrollando el guion y todo era perfecto porque así son las leyes de la animación, pero en esta película live action, se notan las deficiencias del primer guion al ser totalmente igual. No hay una profundización del personaje principal, Simba, porque muy rápidamente cambia de conducta, y no es explícito, no hay tiempo de entender ese cambio de objetivo en la vida. Los sucesos de la narración parecen amontonarse e ir de prisa, no tiene un gran sustento porque son tal cual copiados de la versión original y crean un choque con los leones reales. 

Escenas muy divertidas y que son cruciales en las películas fueron removidas, resueltas con otros argumentos, otras partes fueron alargadas, pero lo interesante es que pareciera que la película se va construyendo a través de trozos en los que se miran los recortes y las uniones. No es un producto terminado armónico, sino que se observan los hilos con los que está hecha. 

La parte técnica de la animación está perfectamente bien resueltas, cada animal, materia inerte, vegetación, polvo, viento, realmente parece muy natural, incluso los movimientos de los animales, tan es así, que los leones no expresan emociones en sus rostros, es aquí donde se centra una pregunta para reflexionar, ¿es necesario que los animales no expresen nada en sus faces? ¿El público contemporáneo y especialmente los niños están preparados para entender una animación narrativa con animales que no expresan sentimientos como los humanos? ¿Disney nos está educando para entender mejor los documentales sobre animales? Tal vez estas son las principales preguntas que tenemos que reflexionar, porque la casa Disney, quien se está apropiando de una gran parte del mundo del cine mundial, tiene todavía varios remakes en live action en puerta, y veremos a muchos más animales actuar sin expresiones humanizadas. 

 

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