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Museo del Templo Mayor, escombros de una civilización  

#RinconesDeLaCapital
Basado en la misma distribución del Templo Mayor, en el que se rendía culto a dos deidades: Huitzilopochtli, el dios solar de la guerra y patrón de los mexicas que contaba con su templo en el costado sur y a Tláloc, dios de la lluvia y vinculado de forma directa con la agricultura, cuyo templo ocupaba el lado norte.

 

 

 

Iris Oropeza
iris.oropeza@inperfecto.com.mx

 

 

 

 

 

Esta semana te llevaré a recorrer las salas de uno de los lugares más emblemáticos en el centro de nuestra ciudad, un lugar que se encuentra marcado por el fin de una civilización que a su vez dio pie al México que conocemos actualmente pues en sus muros se encuentra encerrada una historia digna de la realiza. Vamos a dar una vuelta por el Museo del Templo Mayor.

 

Este museo abrió sus puertas el 12 de octubre de 1987, recibiendo a un aproximado de trece millones de visitantes hasta el momento, según cifras oficiales del museo. Este lugar se crea a consecuencia de las excavaciones  arqueológicas realizadas entre 1978 y 1982  en el Proyecto del Templo Mayor en su primera temporada, mismas que se realizaron bajo la dirección de Eduardo Matos Moctezuma y que permitieron recuperar una colección de un poco más de 7 mil objetos y los vestigios del Templo Mayor de Tenochtitlán y de algunos edificios aledaños. Esto dio origen a una iniciativa que también contemplaría la creación de un museo de sitio para exhibir las piezas recuperadas y a su vez como un complemento de la visita a la zona arqueológica.

 

Maqueta Templo Mayor (Iris Oropeza, mayo 2019)

 

Un lugar distribuido en ocho salas que se encuentran divididas en cuatro salas en el lado norte y otras cuatro al sur, cabe destacar que el proyecto museográfico original está basado en la misma distribución del Templo Mayor, en el que se rendía culto a dos deidades: Huitzilopochtli, el dios solar de la guerra y patrón de los mexicas que contaba con su templo en el costado sur y a Tláloc, dios de la lluvia y vinculado de forma directa con la agricultura, cuyo templo ocupaba el lado norte.

 

Podemos decir entonces que las cuatro primeras salas están dedicadas a Huitzilopochtli y de una forma amplia a lo que representa, la guerra, donde se incluyen los productos que fueron obtenidos por los mexicas a través de sus conquistas territoriales y las últimas cuatro salas se encuentran dedicadas a Tláloc, la agricultura y la explotación que los mexicas hicieron a los recursos naturales.

 

Distribución

 

Vestíbulo del Museo: desde que inicia tu recurrido puede ser una gran aventura por la historia de los mexicas, pues al inicio podrás apreciar una de las piezas más importantes de la colección de este museo, el monolito de Tlaltecuhtli, el “Señor o Señora de la Tierra”. Es una pieza tallada en andesita de lamprobolita, una roca volcánica extrusiva de tonalidades rosáceas y violáceas. Y, ya que se trata de la versión femenina de esta deidad, puede destacarse también la posición de parto natural que adopta este grabado. Sus dimensiones son 4.17 por 3.62 metros y su espesor es de 0.38 metros, alcanzando un peso de 12 toneladas, esto hacen de esta pieza un objeto espectacular e invaluable. En este espacio también podrás apreciar la representación museográfica de Tzompantli, esto a través de un muro de clavos cráneo, el cual estaba hecho originalmente por cráneos humanos.

 

Zona Arqueológica (Iris Oropeza, mayo 2019)

Sala 1: Antecedentes Arqueológicos. La temática de esta sala son los trabajos realizados en el centro de la Ciudad de México, en el área que ocupó el Recinto Ceremonial de Tenochtitlán, aquí los hallazgos van desde fines de la época colonial hasta los realizados por el Programa de Arqueología Urbana. En tu paseo por esta sala podrás conocer los artefactos y esculturas que se encontraron a lo largo de la historia de las exploraciones en el centro de esta ciudad destacando figuras como la cabeza en basalto del dios Xólotl, encontrada en las Escalerillas, además el Águila Cuahxxicalli, que se localizó en la casa del Marquéz del Apartado y los recientes hallazgos que se realizaron en la Catedral Metropolitana, además de tres ejemplos de tipos de ofrendas encontradas en el Templo Mayor.

 

Sala 2: Ritual y Sacrificio. El sentido religioso estaba impregnado en toda actividad humana entre los mexicas, por lo que el ritual fue parte indispensable en la vida del hombre que quería comunicarse con sus dioses. Los rituales eran celebrados conforme lo dictaba el calendario Tonalámatl y variaban en sus formas, contenidos y duración, dependiendo de la divinidad invocada. En el ritual se guardaba la esencia de morir para nacer y morir para satisfacer a los dioses. Aquí podrás conocer algunos de los objetos que fueron parte de ciertos rituales mexicas, que se caracterizan por la presencia de una urna o recipiente que contenía los restos óseos quemados y también objetos relacionados con rituales como el sacrificio  humano, como por ejemplo los cuchillos-rostro o las máscaras-créneo, cráneos que presentan huellas de haber sido desollados antes de ser exhibidos en los altares.

 

Visita Zona Arqueológica (Iris Oropeza, mayo 2019)

 

Sala 3: Tributo y Comercio. En esta sala podemos ver objetos que son producto del tributo, que fue impuesto a través de la guerra y también objetos fruto del comercio que los mexicas tuvieron con diversos pueblos y fueron depositados en las ofrendas dado su valor simbólico. En esta sala podrás ver diferentes objetos provenientes de la zona mixteca, como por ejemplo unas figurillas de piedra verde llamadas penates que representan al dios Tláloc. En esta sala también puedes encontrar un grupo de piezas traídas desde la zona de Guerrero en la zona de Mezcala con máscaras, cabezas y figuras humanas de cuerpo entero, una colección de objetos de culturas anteriores a la mexica, entre los que destacan las máscaras teotihuacanas y una máscara olmeca, la cual es el objeto más antiguo encontrado hasta el momento en el Templo Mayor.

 

Sala 4: Huitzilopochtli. En tu avance hacia la sala cuatro te encontraras con Huitzilopochtli o “Colibrí Zurdo”, la advocación solar al dios de la guerra y el patrono de los mexicas, ya que bajo su tutela fue que los mexicas se convirtieron en el pueblo más poderoso en el ámbito mesoamericano durante el periodo Postclásico. Un hijo de Coatliocoe, hermano de Coyolxauhqui, la Luna y de las estrellas, los Centzonhuitznahua, todos ellos dioses de inspiración mexica. Este sitio ubicado en Templo Mayor da cuenta de la importancia de Huitzilopochtli para los mexicas, la guerra y el tributo como una forma de sustento económico. En este espacio se exhiben varios objetos relacionados con esta deidad, entre ellos de destaca una escultura conocida como “El Guerrero Águila” encontrada en un edificio religioso ubicado al norte del Templo Mayor, conocido como La Casa de las Águilas que representan al sol ascendente o al Tlatoani que nace después de su elección como gobernante.

 

Serpientes (Iris Oropeza, mayo 2019)

 

Sala 5: Tláloc. Para la mitad del recorrido, podrás encontrar accesorios relacionados con la fertilidad de la tierra, el mundo agrícola en su esplendor mexica, además de las implicaciones socio-económicas que permitía al hombre alimentarse, proceso en el que intervenían muchas deidades, entre ellos la principal, el dios Tláloc. El dios Tláloc o “El que hace brotar” fue la representación del agua divinizada y de la fecundadora de la tierra, que residía en las más altas montañas donde se forman las nubes, una deidad benéfica que también tenía su lado negativo al enviar los rayos hacia la tierra, heladas inundaciones y granizo, que podía destruir las cosechas. En Templo Mayos se encontraba su más importante adoratorio justo al lado de Huitzilopochtli y su culto era muy importante, ya que de el dependía el sustento de las sociedades dedicadas a la agricultura. Durante tu paseo por esta sala disfrutarás de objetos encontrados durante las excavaciones dedicados a Tláloc.

 

Sala 6: Flora y Fauna. Un espacio dedicado a la flora y fauna que fueron encontradas en distintas ofrendas provenientes del Templo Mayor y de otros edificios del Recinto Sagrado, los cuales pueden darnos un panorama más amplio de lo que era el ecosistema y el modo de vida de los mexicas. Este trabajo se realizó gracias a la labor de biólogos especialistas que trabajaron durante las excavaciones entre los que destacan los descubrimientos en una ofrenda en el año 2000 dónde se encontraron materiales orgánicos únicos como fibras de maguey, papel, textiles y flores.

 

Ruinas (Iris Oropeza, mayo 2019)

 

Sala 7: Agricultura. En esta penúltima parada podrás ver los objetos usados por las comunidades indígenas actuales, además de diferentes restos de formas de producción, herramientas, objetos de labranza, entre muchos otros que utilizaban los mexicas para las labores agrícolas, una de las principales actividades económicas de su época, además del comercio, realizado por los entonces llamados pochteca, personas de gran importancia para el comercio de aquel tiempo con un nivel social elevado que realizaban sus labores en el mercado de Tlatelolco, una forma de comercio que impactó a los conquistadores.

 

Sala 8: Arqueología Histórica. Finalmente, podrá encontrar diferentes objetos que corresponden a diferentes etapas de nuestra época, esta sala muestra la línea que marca el final de la época prehispánica y el inicio de la novohispana, los aspectos mexicas mezclados con el nuevo pensamiento europeo que daría lugar a lo que hoy es nuestra Ciudad de México, el primer cuadro del Centro Histórico.

 

Sin duda alguna, el Museo del Templo Mayor y la zona son lugares imprescindible para cualquier visitante de esta enorme metrópoli.

 

Su ubicación es Seminario número 8, Colonia Centro, alcaldía Cuauhtémoc, CP. 06060. El museo está abierto de martes a domingo desde las 9:00 hasta las 17:00 horas, el costo de admisión general es de $75.00, menores de 13 años, estudiantes, maestros, personas de la tercera edad, pensionados y jubilados presentando su identificación vigente tienen entrada libre, además los domingos es entrada libre para los nacionales y extranjeros residentes en México.

 

Los espero la próxima semana, en otro recorrido por Rincones de la Capital.

 

Fuente: Museo del Templo Mayor

 

Aguila viendo las ruinas (Iris Oropeza, mayo 2019)

 

 

 

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