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¿Es pertinente o no la Cartilla Moral?

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En los albores de este sexenio, nuestro presidente ha lanzado una Cartilla Moral que pretende enmendar las relaciones fallidas y “huachicoleras” entre sus ciudadanos.

 

Edgar Vargas Flores/ @_EdgarVargas_
cultura@inperfecto.com.mx 

 

En los albores de este sexenio, nuestro presidente ha lanzado una Cartilla Moral que pretende enmendar las relaciones fallidas y “huachicoleras” entre sus ciudadanos.

 

Desde el momento en que fue publicada, se desató una ola de opiniones en todo el país. Lo curioso es que los ciudadanos dieron su opinión en las principales redes sociales como Twitter y Facebook, y por supuesto, escribían a lo que su juicio fuese más sensato.

 

Entre tantos dimes y diretes, es necesario hacer un análisis de lo que se trata el documento de marras, para poder decidir y opinar si es conveniente o no, un texto que verse sobre la moral, en los albores del año 2019. Y sobre todo, aquí podemos observar los principales puntos, por los cuales, muchos mexicanos han decidido deslindarse de tal documento.

En la presentación de esta cartilla, el presidente elabora su discurso, haciendo referencia a citas bíblicas como “No solo de pan vive el hombre”. Esto puede alterar y anticiparse a lo que veremos dentro, porque en el título lleva la penitencia. Colocarle el título de “Cartilla Moral” a un documento que se distribuirá a todo mexicano, pudiera resultar agraviante para algunos, porque se ha pugnado por quitar “la doble o falsa moral”, que el mexicano ha arrastrado desde hace años. Como la falsa fidelidad, o el goce sexual de otras orientaciones dentro del llamado “casto” matrimonio.

 

Aquí mismo “se invita a compartir con la familia los valores morales”, que aunque nazcan de un concepto neutral, en México, el concepto de familia ha sido muy lioso, tanto para las madres solteras, huérfanos, hijos adoptados, familias homoparentales, y un gran número de gente que se ha visto perjudicada por el tradicional concepto de familia.

 

En la parte número 1, se trata de explicar lo que es la moral y el bien, y aunque, efectivamente la religión tiene un peso histórico en el desarrollo de estas, en la cartilla se menciona no como una justificación, sino como un valor. Lo cual puede interpretarse como una parte pedagógica e instrumental de este documento.

 

En la parte número 4, se habla sobre los Respetos Morales. Aquí se indaga en que “hay que acatarse y conducirse, como los mandamientos de la religión”. En un gobierno de izquierda, donde mucha gente votó precisamente por no querer que la Iglesia tomara alguna parte política en este sexenio, esta parte de la Cartilla pareciera contradecir al objetivo del partido político que siempre pugnó por colocar a la Iglesia en su lugar propio sin intervención en el Estado. “Reconocemos así un bien superior […], sin este sentimiento de nuestros deberes, nos destruiríamos unos a otros”. ¿Cuál o quién es el bien superior? Esta frase tiene gran similitud a diversos textos de la Torá, a menos que se pretenda que el presidente sea el ser omnipresente.

 

En la parte 5, se enuncia que “Debemos sentir vergüenza de violar el respeto moral, aun estando a solas”. En el primer libro del Pentateuco (Génesis), Dios Padre comienza a castigar y a amenazar a su bella creación, con sentencias muy parecidas, sobre todo habla de vergüenza, y este concepto será acompañado durante todo el Antiguo Testamento, donde los hombres deben sentir “vergüenza” al no acatar los mandamientos de Dios. Y ya no hablemos donde se acompañan estas frases para prohibir la masturbación en los jóvenes.

 

Se habla sobre “la limpieza de nuestros cuerpos”, en un país, donde más de la mitad de su población no tiene acceso directo al agua (suena a un chiste de mal gusto). Tal pareciera que la Cartilla se enfoca a una específica parte de la población (fifí), cuando se pregona en su presentación, que es para todos los mexicanos.

 

“Si el desaseo es desagradable, el exhibicionismo y la afectación son ridículos”. Aquí se vislumbra la antiquísima visión de Alfonso Reyes, que debió ser editada para apegarse al México contemporáneo. Sin duda, los movimientos LGBT no tendrían cabida con esta enunciación. Ya ni hablar de la anual Marcha del Orgullo, donde se busca exhibir, aunque sea por un día, los cuerpos de aquellos que han sido vetados de la sociedad, y la manera en que a ellos les agrada ir por la vida sin molestar a terceros.

 

En esta parte final se habla sobre los griegos, como exponentes y “grandes creadores del mundo cultural y moral”. Se nos olvida que vivimos en un país donde Mesoamérica florecía casi a la par de las culturas griegas y romanas, con todo y el concepto de civilización. Aquí deberíamos de enfocar esta cartilla, en parte, a las culturas que se vislumbraron desde el Posclásico mesoamericano, porque poseen una rica variedad de preceptos morales, que podrían ayudarnos un poco mejor al situarse dentro de nuestra geografía, y donde una gran parte de indígenas siguen sus rituales y costumbres. Ahora, si es que vamos a colocar a la civilización griega como ejemplo del aseo y la virtud, temo decir que existieron filósofos que echaron por tierra este concepto, por ejemplo, Diógenes (un virtuoso indigente), quien vivió en la extrema pobreza y sencillez, y que por supuesto, no aseaba su cuerpo y lo exhibía todos los días, y eso no le impidió ayudar al desarrollo del ser humano con sus enseñanzas.

 

En la parte de “La familia”, este concepto se vale de lo que es natural, una falacia que ya se ha echado por tierra desde hace unos años. Incluso en el texto se dan ejemplos de animales que solo se juntan por periodos, e indica que la familia tiene una larga duración. Esta parte es ilustrada por Sor Juana Inés de la Cruz. Según el mundo editorial, cada ilustración debe reverberar lo que el texto dicta, y acompañar como un paratexto, para poder dar a entender lo que se está diciendo. Hasta el momento no podemos comprender la relación Sor Juana y familia.

 

El desierto fue un lugar de lucha y reflexión bíblico por antonomasia, y la Cartilla se empeña en hacerlo notar en varias partes, como en la página 16, en la que se pide ayudar al prójimo porque puedes ser que “mañana podrá ofrecerme un vaso de agua en mitad del desierto”.

 

En la parte 8, que versa sobre la ley y el derecho, “Cuando el gobierno comienza a contravenir las leyes, o a desoír los anhelos de reforma que el pueblo expresa, sobrevienen las revoluciones”. Y aquí podemos preguntar: ¿qué no por eso votamos?, para que nuestros anhelos de partido izquierda fueran llevados a cabo. Y más con estos movimientos sociales en los que no concordamos, y en que la religión ha intervenido varias veces.

 

En un ambiente social, contemporáneo, donde se sigue luchando por un trato justo a la comunidad LGBT, a las mujeres, a los pobres, a los de piel oscura, y que la religión católica tanto ha hecho daño, cualquier texto que venga desde la presidencia y se encuentre mezclado con esta, de antemano puede ser desechada por incurrir en preceptos que no nos han ayudado a crecer como sociedad.

 

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