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¿Celebrar Halloween o Día de muertos?

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Halloween y el Día de muertos conviven en santa paz, aunque últimamente los sapientes recalcitrantes hacen campañas para desprestigiar la festividad gringa y tratar de reafirmar el nacionalismo del que presuponen carecemos.

Edgar Vargas
@_EdgarVargas_

 


Nacer en México, prácticamente es vivir en una parte del mundo donde la risa y la fiesta están a la orden del día. Es un país que vive con una gran herencia llena de ritos y tradiciones que nos tocan los pies en pleno siglo XXI. Mercados como el de Jamaica y el de Sonora, y no se diga la Merced, se vanaglorian de suntuosos ornamentos adecuados para estos días, ya sea para ser utilizados en ofrendas o en fiestas.

Halloween y el Día de muertos conviven en santa paz, aunque últimamente los sapientes recalcitrantes hacen campañas para desprestigiar la festividad gringa y tratar de reafirmar el nacionalismo del que presuponen carecemos. En realidad, creo que la mayoría de los mexicanos se encuentran preocupados por menesteres más vitales como comer y no por saber si están alimentando al chauvinista que llevan dentro.

Los rastros del Halloween nos llevan a las tradiciones celtas. Estos días rememoran la celebración más importante de la cultura celta “El Samhain”, donde la temporada de cosecha terminaba y se agradecía. Era el Año Nuevo celta, y, por lo tanto, una época de transición. Cabe mencionar que esta tradición se sigue celebrando entre los druidas y wiccas.

 


En la festividad celta del cambio de año, los vivos practicaban ritos de comunión con los difuntos, pues estos tenían la oportunidad de caminar en este mundo y convivir con los seres vivos conocidos. Para que los muertos estuvieran contentos, se dejaba comida afuera de las casas, y es así que los pequeños piden dulces actualmente (recordando esta tradición).

Cuando los cristianos comenzaron a convertir las fiestas paganas en las propias de su religión, transformaron esta celebración en el día de Todos los Santos, de donde se deriva el nombre de Halloween (All Hallows' Evel). En la comunidad celta, la estación que comenzaba era oscura y fría, una época de transición.


La internacionalización del Halloween comenzó en el siglo XX con fiestas y celebraciones en todo Estados Unidos, derivado de los irlandeses que llegaron durante la Gran hambruna irlandesa. La proyección de esta fiesta hacia todo el mundo se llevó a cabo, entre otros aspectos, con películas; especialmente “Halloween” de John Carpenter en 1978 con el debut de Jamie Lee Curtis.

El 1 de noviembre, como celebración, fue institucionalizado en Europa en el siglo XI por el abad de Cluny, como un homenaje a todos los fervorosos religiosos que murieron defendiendo el honor propio de su religión. El 2 de noviembre, como día de los Fieles difuntos, se nombró en el siglo XIV, a raíz de las terribles epidemias que asolaban a esta parte del planeta.

En el México prehispánico no existía un solo día para honrar a los muertos. A lo largo de todo el calendario ritual se les celebraba. En la península Ibérica, durante el siglo XVI, se realizaban visitas anuales al cementerio y se ornamentaban las tumbas. Las ideas del cristianismo se sincretizaron con las prehispánicas, dando vida a la actual celebración de día de muertos.


Es por todo esto que en México se celebra Día de muertos y Halloween de una manera especial, “a nuestra manera”, con un pie en la globalización y con otro en el nacionalismo. Los rituales se llevan a cabo de esta manera; son ideas que vienen y van, se reinventan, provienen de lugares lejanos y se mezclan con las tradiciones del momento. Vale la pena darse un tiempo para abrazar estas fiestas donde lo más importante es recordar a las personas que ya no habitan esta faz.

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