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La historia de “El Piojo” como jugador.

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El director técnico que ha llevado la camisa de la selección mexicana tuvo un pasado en el que se tuvo que trabajar por convertirse en una figura reconocida del futbol mexicano.

 

Marto GoAg

martogoageek@inperfecto.com.mx

 

Sus primeros pasos…

Pasó una infancia feliz y tranquila pese a que su padre abandonó el núcleo familiar cuando él tenía dos años. Su mamá trabajó arduamente y se volvió a casar con un hombre que adoptó como hijos propios a él y sus hermanos: El Piojo debía cuidar sus hermanas más pequeñas debido a que las mayores trabajaban. Razón por la que estudiaba en la escuela primaria República de Laos en el turno vespertino.

 

En esta primera etapa de su vida estuvo acompañado de sus cinco hermanos: Ernesto, cuate de Miguel; Maritza, Lizette, Claudia y Margarita (siendo sus hermanas más pequeñas producto del segundo matrimonio de su mamá).

 

Su gusto por el fútbol siempre ha sido una constante en su vida, desde muy pequeño disfrutaba salir a jugar con sus amigos de la calle de Zempoala en la colonia Narvarte. Ahí armaban la cascarita y él se entregaba al juego con la garra y pasión que lo caracterizan.

Fue en esta época que El Piojo comenzó a organizar sus primeros equipos de futbol llanero, uno de ellos el Pumas Álamos, con el que cada sábado asistía a los partidos en la Deportiva gracias al apoyo de su madre, quien los llevaba puntualmente en su vieja combi verde.

 

Detrás de una pelota…

Estudiando y jugando futbol fue como El Piojo Herrera creció. Tras estudiar en la Secundaria Técnica No. 14 entró a la Escuela Nacional Preparatoria No. 6 “Antonio Caso” de la Universidad Nacional Autónoma de México, en donde se caracterizó por su pasión al balompié y su carácter explosivo.

 

Con tan sólo 17 años, El Piojo inició su carrera profesional en la Segunda División de México en 1985 jugando para el equipo de Cachorros de Neza en la que estuvo hasta 1986, consiguiendo el campeonato ese mismo año y siendo delantero.

 

Además, de 1985 a 1987 fue parte de la selección juvenil, la que lo llevó a jugar en el Torneo de Toulón, giras por Centroamérica y Francia, así como a participar en el premundial de 1987.

 

En este periodo conoció a Claudia Álvarez, con quien luego de tres años de noviazgo contrajo matrimonio y posteriormente tuvo dos hijas: Tamara y Mishelle Herrera Álvarez; con ellas actualmente comparte sus triunfos, sus derrotas, su vida.

 

El sueño se convierte en una realidad…

Aunque El Piojo Herrera combinaba su pasión por el futbol con sus estudios, sólo terminó hasta el segundo semestre la carrera de protesista dental en la Universidad Autónoma de Guadalajara.

 

El domingo 22 de mayo de 1988 debutó en Primera División con los Tecos, partido en el que su equipo venció al Atlas 2-0. De ahí su carrera seguiría hacia delante vistiendo los colores de Atlante, Santos, Querétaro y Toros Neza.

 

Hasta que llegó a la Selección Mexicana, con quien fue subcampeón de la Copa América Ecuador 1993 y campeón mundial de futbol rápido en 1997. Sin embargo, en 1994 su carácter explosivo le impidió ser parte del Mundial de 1994, debido a un altercado que tuvo con un jugador,

 

Luego de 12 años de jugar profesionalmente se despidió de las canchas en el año 2000 vistiendo la camiseta del Atlante.

 

Fuente: “‘El Piojo’ Herrera: una vida en el futbol”, Siempre!, http://www.siempre.mx/2015/07/el-piojo-herrera-una-vida-en-el-futbol/, (Consultado el 24 de Octubre del 2018).

 

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