1968 En la memoria de México Especiales #InPerfecto Lo mas relevante Sexualidad

Los previos a una revolución

1968, en la memoria de México.

#Sexualidad

 

Rosario Aguilar.

 rosario.aguilar@inperfecto.com.mx

 

Una revolución no se organiza de un día para otro, han pasado años y generaciones, niños y niñas que pasaron a ser adultos y después padres, abuelos, viviendo o tratando de vivir siguiendo una norma de vida, tan cómoda en conformidad,  después de todo parecía que acallar las emociones y dudas convenía mejor, pero, como un tren en marcha descargando de vez en vez el vapor para no generar presión, pero algo pasaba que como todo la presión ya estaba en marcha, solo es cuestión de tiempo para explotar y dar inicio a una revolución sexual.

Desde siempre la sexualidad se ha vivido de diferentes maneras en la historia antes de Cristo y después de Cristo; es muy interesante ya que la sexualidad se vivía de manera intuitiva, aprendían de sus mismas sensaciones y aprendieron a darle un culto a sus Dioses que a través de copular podían bendecir la tierra y ser fértil y abundante en la cosecha, así en la antigüedad se vivía diferentes culturas nos hablan de la importancia de la sexualidad entre ellos.  Después de Cristo no muestra otra forma de vida poco a poco se iniciaba la regulación de la pareja, ahora ya se hablaba de un estilo de vida quizás más formal, donde la pareja se casaba para tener hijos y formar una familia con el paso del tiempo se tomaron otras actitudes, la iglesia ya más formal era quien lideraba las buenas costumbres en las sociedades, la edad media, por ejemplo se le conoce como más conservadora, la moda era mucha ropa y diversas telas y elegancia, aunque toda la vida a existido los que  se negaban a vivir siguiendo las reglas, y sencillamente se vivía en los excesos.

En 1905  el psicoanalista Sigmund Freud es de los primeros que inician con estas investigaciones, pero la sociedad no lo recibió muy bien De acuerdo con Sigmund Freud, la sexualidad rodea todo lo que somos, es por esto que la sexualidad no es una “cosa” que aparece de pronto en las personas adolescentes, jóvenes o adultas. La crianza y la educación, así como la edad, la cultura, la región geográfica, la familia y la época histórica inciden directamente en la forma en que cada persona vive su sexualidad.

La sexualidad es entendida por Freud como uno de los elementos claves de la personalidad, ya que influye en prácticamente todas nuestras decisiones, al menos, a nivel instintivo. La existencia de fuentes de placer, la atracción de la pornografía, o la visión de la sexualidad han jugado un aspecto fundamental.

Freud crea una teoría en la que considera que la sexualidad no es exclusiva de la psicología de los adultos, sino que la infancia también posee pasiones sexuales, estas investigaciones no fueron del todo bien recibidas, y aunque se hablaba poco de ello no daban crédito a este psicoanalista ya que  abría panoramas que ponían en riesgo la moral.

En los años sesentas-setentas en Argentina ya se hablaba de la necesidad de abrir espacios en universidades en psicoanálisis y sexología, era ir desvelando las verdades del sexo.

Estos dos temas orientados a descubrir la verdad en torno a las personalidades y el sexo, trascendente del propio sujeto, aún, incluso, cuando dicha verdad en estos casos estaba ligada al placer carnal de aquel sujeto.

Ambos temas tuvieron una buena recepción  en el campo cultural y académico, con ligeras diferencias entre uno y otro. El psicoanálisis, en Buenos Aires, tuvo una recepción excepcional, pues rápidamente se le reconoció su prestigio intelectual y sus potencialidades para afrontar la vida contemporánea. Pronto, ingresó a las universidades con todos los laureles. En el caso de la sexología, el camino fue algo más dificultoso en los ámbitos privilegiados del saber, aún así encontró expresión tanto en carreras terciarias como en universitarias, en formatos más o menos informales como conferencias o charlas. Más allá de estas diferencias, ambos discursos desbordaron los espacios de especialistas y se dirigieron a un auditorio más o menos masivo, ávido de sus narrativas modernas sobre el sexo. Esto ya era en Argentina,  y su influencia ya se veía en otros lugares, la revolución sexual ya es un despertar de una juventud con necesidades de saber que sucedía en su intimidad.

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