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Dos estéticas de 1968: el diseño institucional y el grafiti callejero (2 de 3)

Dos estéticas de 1968: el diseño institucional y el grafiti callejero (2 de 3)

Paula López Zambrano

En la entrega anterior pudimos advertir las dos tendencias estilísticas e ideológicas que definieron la plástica mexicana en 1968, el día de hoy continuamos con este interesante documento que nos lleva por la memoria de ese año tan significativo, disfrutenlo.

Las imágenes de las olimpiadas de 1968 fueron el resultado de una mezcla estilística que une a lo más innovador en el mundo del arte internacional con la estética indígena mexicana. Las similitudes entre las formas de una imagen huichol con el logotipo de la Olimpiada México 68 construyen una identidad gráfica en la que se reafirma el origen híbrido de México, aquello que lo hace diferente a los demás países, por la mezcla de los modos visuales indígenas con los de  la vanguardia europea y norteamericana.

Las intervenciones de la gráfica olímpica se hicieron en sedes deportivas y rutas de tránsito; en el mobiliario urbano y a través de objetos de orientación; en un extenso programa editorial que realizó boletines, cartas, programas, carteles, calcomanías, timbres postales, catálogos y folletos; a través de un sistema codificado de colores para identificar a los distintos equipos de trabajo; y con señalización e iluminación urbana [4]. Sin embargo, lo más interesante es analizar que, mientras se utilizaron estos espacios oficiales como lienzo para la creatividad artística, en los lugares públicos, es decir, fuera del marco de las sedes oficiales de la Olimpiada, los estudiantes y artistas  urbanos crearon imágenes que abordaron la realidad del país: la de la intolerancia, la represión, la censura y el autoritarismo.

Los muros tienen la palabra

El complejo sistema de símbolos que tuvo una finalidad práctica en la orientación para los eventos olímpicos cambió de significado en el momento en el que se reciclaron y utilizaron a manera de parodia. “…Desde una postura contestataria se reinterpretaron los íconos olímpicos, dotándolos de una visión política incriminatorias ante los actos de represión en Tlatelolco”[5].

De esta manera, “…los anillos olímpicos se vuelven ruedas de un tanque, y el logo diseñado por Lance Wyman en un estilo inspirado por el Op-Art México 68, acompaña la representación de un casco y un garrote…” [6]. En la imagen del México no-oficial hay injusticias, pobreza y corrupción. En este perfil menos conocido pero igualmente público, el pueblo no se quiere equiparar con países extranjeros, más bien quiere producir una imagen ante si mismo y exponer la problemática más inmediata que el arte oficial desea ignorar

A través de  “pintas”, hojas volante, carteles  o “pegas” se intervinieron edificios públicos (como el Palacio Nacional) y se dio voz e imagen a las marchas. Con la  producción gráfica colectiva, que se hacía en los talleres estudiantiles de la Escuela Nacional de Artes Plásticas de San Carlos y en academia de arte La Esmeralda, se buscó contrarrestar la falsa propaganda de “Todo es posible en la paz” (eslogan propuesto por el célebre caricaturista Abel Quezada) y mostrar a todo público que en México habían fuertes injusticias sociales.

La gráfica de protesta política “…ofrece un testimonio ejemplar del paralelismo que existe entre la toma de palabra característica del movimiento estudiantil que sacudió aquel año a varios países, la ‘toma de imagen’ visible en esta producción y la ‘toma de posesión’ simbólica del espacio urbano, misma que pone de manifiesto otro aspecto más de la gran fuerza enunciativa de esta gráfica” [7].

De esta forma, la campaña  institucional modernizadora se enfrentó con el graffiti, y el “arte urbano” que surgió como respuesta al régimen represivo, para contrarrestar la propaganda oficial, y dar a conocer la indignación frente a una represión salvaje y con la finalidad de llegar no sólo a los ciudadanos “más influyentes”[8] que visitaban México, sino a toda la población mexicana. La indignación de los estudiantes, trabajadores y maestros que participaron en el movimiento de protesta fue doble: ante la represión policiaca (alumnos de preparatoria) y ante el control de los medios de comunicación.

[4] Ibidem.

[5] Ibidem.

[6] Roque, Georges, Gráfica del 68, París, Centro Nacional de Investigación Científica, p. 229.

[7] Roque, Georges, Op. Cit.,  p. 232.

[8]Se enviaban folletos bimensuales con las noticias relacionadas al evento olímpico.

 

fuente

http://www.replica21.com/archivo/articulos/k_l/551_lopezz_68.html

 

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